La fiesta local del 9 de octubre volverá a estar envuelta, un año más, por el Mercado del Quijote, la cita central de la Semana Cervantina y la fiesta popular alcalaína con mayor tirón junto a las Ferias. Merced a la expectación que genera, el Ayuntamiento confía en que la crisis no reste participación: un día más de apertura al público y una previsión meteorológica favorable prometen otro Mercado de récord.
Todo está casi listo para ‘macrofiesta’ en el Casco Histórico a la mayor gloria de Cervantes y El Quijote; una de las citas del calendario local más esperadas por los alcalaínos y por cada vez más visitantes. Puestos de artesanos, taberneros, músicos y cómicos llenarán todo el espacio comprendido entre la plaza de San Diego y la plaza de Palacio, con la decoración de rigor, desde la tarde del viernes y hasta la noche del miércoles. Seis días, o seis noches y cinco días para ser más exactos, durará el Mercado del Quijote, el más largo de sus doce años de andadura y también el más austero.
Ya en la edición del año pasado se produjo un brutal recorte en la dotación municipal para este acontecimiento, dentro de la Semana Cervantina. De los más de 200.000 euros que llegó a invertirse en ésta mediados de la década pasada, se redujo a 85.000 euros. Y en la presente edición se ha bajado hasta los 80.000. Pero el concejal de Cultura, Gustavo Severien, aseguraba en la presentación de este ciclo cervantino que no sólo no se notará la reducción de presupuesto, sino que el Mercado será de los mejores de los últimos años: “Hemos puesto a trabajar la imaginación y hemos ido más allá con menos medios”.
El interés creciente de comerciantes y hosteleros, además de colectivos y entidades sociales, por tener un puesto en el casco antiguo, en uno de los mercados de época más grandes de nuestro país, garantiza una amplia animación. Prueba de ello es que hasta el cierre de esta edición, a pocas horas del comienzo del ‘zoco’, no estaba cerrado el número exacto de mercaderes con su correspondiente tenderete. La cifra, en cualquier caso, rondará los 300 puestos, que es el número que se viene dando en los últimos años.
EL ACOMPAÑAMIENTO. Sí se percibirán los recortes, de manera inevitable, en el acompañamiento artístico del Mercado del Quijote, que es, a juicio de muchos de los visitantes, lo que marca la diferencia de esta cita con otras similares en otras poblaciones y acentúa su esencia cultural. La contratación de grupos musicales y de colectivos escénicos se ha reducido, aunque se mantiene un buen programa de pasacalles y conciertos sustentado en dos grupos nacionales, Mayalde y Jabardeus, y dos internacionales, los franceses de Entr’Act y los portugueses Strella do Dia, todos con dilatada experiencia en la música tradicional, a base de ecos de juglares, bufones y melodías medievales, sin olvidar los ritmos étnicos.
En relación con este apartado de animación, destaca en esta edición la consolidación de dos espacios fijos para las representaciones. La plaza de las Bernardas se convertirá todas las noches en escenario de conciertos musicales y dejará de cobijar, junto a la cercana plaza de Palacio, actividades para niños, como en ediciones anteriores. Éstas se concentrarán en la plaza de los Irlandeses, donde todos los días, en sesiones de mañana y de tarde, habrá guiñoles para el disfrute de los más pequeños.
UN PATIO Y UNA TABERNA. Aparte, cada día se desarrollarán ocho pasacalles diferentes con músicos y cómicos por todo el Mercado, que este año amplia sus dimensiones con dos nuevos espacios. El patio de la vieja Hospedería de Estudiantes, en la plaza de Cervantes, cerca del callejón de Santa María, se estrena con una exposición de instrumentos antiguos y exhibiciones a cargo de luthiers, además de ser escenario de la obra Barataria, de grupo TIA. Y la taberna La Chata, en la calle Azucena, cerca de San Diego, organizará la actividad Al mercado con Aldonza, con guías teatralizadas y música folk en directo.
Las dimensiones de Mercado serán, por lo demás, similares a las de las últimas ediciones. En la plaza de la Universidad se alternarán las tabernas con puestos de comida y otros productos artesanos. Los rincones temáticos compondrán el gran reclamo, un año más, de la plaza de Cervantes. Así frente al Ayuntamiento se instalarán las jaimas árabes; en la esquina de la capilla del Oidor con el Círculo de Contribuyentes se concentrarán los hosteleros alcalaínos; en la esquina próxima a Libreros se montará la exposición de aves y la granja de animales, y en la acera soportalada se concentraron los puestos de artesanos y el Corral de Comedias volverá a celebrar sus ya tradicionales jornadas de puertas abiertas, con itinerarios guiados por la cupletista La Bernalina.
La calle Mayor estará dominada por los puestos de artesanía y de hostelería, así como las aledañas Ramón y Cajal, Cerrajeros y parte de Carmen Calzado, con excepción de la plaza de los Irlandeses, que cederá el protagonismo central a los espectáculos infantiles, como se ha citado antes. Con la Feria del Libro en la plaza de los Santos Niños, los puestos del Mercado ‘doblarán’ la esquina en la calle San Felipe Neri hasta desembocar en la plaza de Palacio y en las Bernardas, con el también mencionado escenario musical.
Como en años anteriores, moverse en coche por el centro durante los días del Mercado del Quijote será de lo más complicado. El Ayuntamiento vuelve a recomendar las mismas áreas de aparcamiento, entre las que destacan dos zonas gratuitas: el viejo recinto ferial y el parking del Pico del Obispo. Lo más recomendable, en cualquier caso, es tratar de usar el transporte público y, en la medida de lo posible, acercarse caminando hasta la gran fiesta del Quijote en la Alcalá más histórica.
PEDRO P. HINOJOS. |