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Una premio Cervantes de Alcalá
Redacción - viernes 28 de octubre de 2011 a las 20:08 horas
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Ana María Matute recibirá el título de Hija Adoptiva de Alcalá de Henares el próximo 19 de noviembre.

 

El mundo de las letras saldó el pasado 27 de abril la histórica deuda con Ana María Matute, uno de los grandes nombres de la narrativa española del siglo XX. Ese día, en el Paraninfo de la Cisneriana se le entregó el premio Cervantes, un reconocimiento que ya tuvo un antecedente en Alcalá en 2001 con el premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras. La ciudad, no obstante, va a dar un paso más en las distinciones para la autora de Olvidado rey Gudú y se vinculará a su genio y figura otorgándole el título de Hija Adoptiva.

 

El próximo 19 de noviembre, sábado, en el salón de plenos se le hará entrega a la escritora barcelonesa de esta condecoración, que ha aceptado gustosa. Así lo anunció el alcalde, Bartolomé González, en la inauguración de la exposición monográfica que se acaba de inaugurar en el centro de interpretación ‘Los Universos de Cervantes’ y en la que se  pasa revista a la vida y obra de la escritora. No es Alcalá una ciudad cualquiera para Matute, como explicaba en una entrevista concedida a este periódico el pasado diciembre. La autora de Los Abel evocó entonces su participación como conferenciante en uno de los encuentros de jóvenes escritores celebrados aquí a mediados de los 90, el homenaje en que se convirtió la entrega del premio de las Artes y las Letras y los lazos que también posee su hijo Juan Pablo con Alcalá, donde hizo el servicio militar y aún  conserva muchas amistades. “Con todas estas cosas, es una ciudad muy querida por mí”.


La entrega del Cervantes descubrió  otro nexo de unión entre Alcalá y la escritora: los informes de la censura franquista sobre sus libros que se guardan  en el Archivo de la Administración de Aguadores. Recogidos en una magnífica exposición, se pudieron leer buena parte del centenar de expedientes que los censores redactaron sobre sus obras. “Me llamaban irreverente, inmoral, lo tergiversaban todo. ¿Cómo se puede decir que un libro es inmoral?”, se quejaba la escritora ante los periodistas tras recorrer aquella muestra de “malos recuerdos”.


A pesar de tantos sinsabores, y a sus 86 años, la escritora sigue al pie del cañón. “A mi edad aún soy una mujer con proyectos y después de Navidad comenzaré una nueva novela”, acaba de declarar en Murcia, donde ha participado en un ciclo de conferencias. La ciudad marroquí de Casablanca será su próximo destino para inaugurar la biblioteca del Instituto Cervantes que llevará su nombre. Y la siguiente parada será Alcalá para convertirse en paisana del autor del Quijote.


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