Venía jugando mejor. Venía con tres puntos y un partido menos. Y encima comenzó ganando 1-0 en la primera jugada de partido. Valdés, diestro con los pies, se equivocó y provocó el primer gol del Real Madrid a los 30 segundos del encuentro. Benzema marcó a placer.
No podía presentarse el partido mejor para el equipo de Mourinho. Con 1-0 y en casa, todo hacía indicar que el equipo blanco podría hacerse con el partido. Pero el Barça comenzó a tocar y a tocar y la presión blanca comenzó a diluirse como un azucarillo. Sin necesidad de un gran Messi, el FC Barcelona se fue imponiendo en el centro del campo con un Andrés Iniesta imperial. Salvó Casillas un tiro del argentino, al que pidieron una segunda tarjeta amarilla por una fea entrada, antes de que Cristiano fallara un tiro franco desde la frontal. Alexis empató con un buen tiro cruzado, dando la razón a Guardiola, que dejó en el banquillo a David Villa.
Fue la penúltima ocasión del Real Madrid antes de que se desigualara el encuentro. Y fue de carambola como se adelantó el Barcelona. Un rechace en la frontal de Xavi tropezó en Marcelo y el balón despistó a Iker Casillas que no llegó a la pelota. Con el 1-2, Mourinho movió piezas. Retiró a un desaparecido Özil y dio entrada a Kaká, pero antes de que entrara en juego, Cesc marcó el tercero y definitivo.
El partido se acabó. Ni Cristiano ni Messi estuvieron a la altura del partido, visto por 500 millones de espectadores. El FC Barcelona volvió a ganar, hay Liga. Están empatados a punto, con el Real Madrid con un partido menos. Mourinho y el Real Madrid siguen teniendo un problema. El Barça de Guardiola. |