La ex ministra de Defensa, Carmen Chacón considera que ella es la receta del PSOE para que éste, tras la histórica debacle de las elecciones del 20-N, no sucumba al inmovilismo.
Este ha sido el principal mensaje que Chacón ha querido lanzar durante la presentación de su candidatura a la Secretaría General del PSOE, puesto que disputará al menos con su ex compañero de gabinete, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Para lanzar la postulación que no osó poner en marcha en el mes de mayo para las elecciones generales –dejando paso en solitario a Rubalcaba- Chacón ha elegido el pueblo natal de su padre, Olula del Río (Almería), donde la otrora defensora de la versión más soberanista del Estatuto de Cataluña, ha defendido sus raíces españolas: “Soy catalana, nieta de andaluces, de una castellana y de un aragonés”, ha afirmado la ex titular de Defensa.
Chacón ha explicado que si hace siete meses decidió “dar un paso atrás” fue porque no quería “hacer daño” al Partido Socialista, ahora, por los mismos motivos, ha decidido dar un paso adelante con el objetivo de reformar el socialismo.
“Lo peor que nos podría pasar sería el inmovilismo”, ha proclamado Chacón, que se ha reivindicado como la portavoz de las “ganas de rebeldía” que aún les quedan a los socialistas tras el 20-N.
Las receta de Chacón para que el PSOE vuelva a “recargarse” son tres: “Coherencia, respeto y participación”. Y sobre esta última ha sido meridianamente clara al sostener que los de Ferraz necesitan “cambios en organización y en las normas de elección”
En su puesta de largo como candidata a liderar el PSOE, Chacón ha contado con el apoyo y la presencia en Olula del Río de la ex ministra de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Leire Pajín; el ex presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín; el ex presidente del Ejecutivo de Castilla-La Mancha, José María Barreda; así como numerosos miembros de la plataforma Mucho PSOE por Hacer.
Siete meses después
Chacón regresa ocho meses después del "paso atrás" que dio ante Alfredo Pérez Rubalcaba e intentar liderar el PSOE convirtiéndose en su nueva secretaria general, para lo que esta vez sí se enfrentará con la candidatura de su compañero de gabinete.
Era el 26 de mayo de 2011 cuando la todavía ministra anunciaba en público que daba "un paso atrás" y renunciaba a competir en primarias con Rubalcaba por la candidatura del PSOE a la presidencia del Gobierno. Entonces, argumentó que de haber mantenido el pulso se habría puesto en peligro la unidad del partido, la imagen del presidente José Luis Rodríguez Zapatero e incluso la estabilidad del Gobierno. "Y eso me ha hecho reconsiderar mi decisión", afirmó.
La propia ministra de Defensa aseguraba en su comparecencia de mayo que había recibido ánimos para ser la sucesora de Zapatero "de todos los rincones de España", pero que anteponía el partido a sus deseos e ideales porque "sin una organización fuerte no son nada", en referencia a la falta de apoyo que habría recibido frente a Rubalcaba.
Europa Press
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