Mientras Mariano Rajoy ha decidido subir el IRPF, una medida que afecta a la mayoría de los trabajadores de España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que siempre ha defendido que el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos, está estudiando bajar el tramo del IRPF, una medida de reducción impuestos que lleva practicando desde 2004 y que ha permitido que los madrileños se hayan ahorrado 12.000 millones de euros en impuestos.
A esta bajada de impuestos, como un punto en el tramo del IRPF, la supresión del impuesto de patrimonio, donaciones y sucesiones -que contó con el visto bueno de Tomás Gómez-, o una quincena de desgravaciones fiscales para diferentes grupos, Aguirre ha sumado el adelgazamiento de la administración.
El Gobierno regional ha suprimido en los últimos años 7 consejerías, coches oficiales, los sueldos de los dirigentes, que en el caso de Aguirre alcanza el 17%, y ha eliminado un centenar de entes públicos, entre empresas y órganos administrativos.
El objetivo que defienden desde el Gobierno autonómico no es otro que el que con los impuestos de los ciudadanos no se malgasten en organismos que puede asumir directamente la administración y se dediquen directamente a los servicios públicos.

De hecho, pese a la reducción de impuestos y gracias a esta reducción de la administración regional, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha permitido multiplicar el número de universitarios, la creación de 820 centros de educación infantil, más de 300 colegios bilingües, 213 kilómetros nuevos en carreteras, nuevas estaciones de Metro o o centros de salud. Y todo ello, cumpliendo los objetivos de déficit, según reconoció entonces la ex ministra de Economía, Elena Salgado, y siendo una de las regiones con una menor tasa de paro de España.
No obstante, desde los sindicatos, se ha acusado al Gobierno de Esperanza Aguirre le han acusado de hacer recortes en la educación, con la reducción del número de interinos en los colegios e institutos. Sin embargo, la presidenta regional niega estos recortes y asegura que lo que se hace es optimizar los recursos. "Lo único que se ha hecho es pedir al profesorado que en lugar de 18 horas de clase a la semana dé 20", lo que supondrá que muchos interinos no serán contratados porque los profesores fijos podrán realizar esas funciones con la ampliación de horario. |