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Mourinho y el síndrome Guardiola
Redacción - jueves 19 de enero de 2012 a las 00:55 horas
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Dijo Mourinho en la previa que este partido no iba a cambiar nada, que ha ganado muchos títulos como para tener que demostrar nada.

 

Es verdad. El partido no cambió nada. El portugués volvió a cambiar su esquema de juego para intentar ganar al FC Barcelona de Guardiola, que le tiene comida la moral. Le da igual que sea el Bernabéu o el Camp Nou, que su apuesta es renunciar a la pelota e intentar machacar a los azulgrana a la contra.

La alineación fue toda una declaración de intenciones. Dos de sus jugadores con más talento, Özil y Marcelo comenzaron en el banquillo, para dar paso al músculo de Lass, Coentrao o un inédito Altintop. También rompió una de las parejas de centrales más fiables del mundo -Pepe y Sergio Ramos- para colocar al revolucionado portugués en el centro del campo, estrategia que solo realiza ante el FC Barcelona. El centro del campo del FC Barcelona formado por Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc Fábregas compitió contra Xabi Alonso, Lass y Pepe, toque contra músculo.

Mourinho ya no sabe qué hacer para ganar au Guardiola. Lo ha intentado todo y casi nunca le ha salido bien. Lo logró en la Copa del Rey y tuvo que recurrir a la prórroga para lograrlo.

Desde el 5-0 en el Camp Nou en Liga de la pasada temporada, el Real Madrid no ha vuelto a salir con su once de gala, con el que machaca a sus rivales a base de goles, con el que lleva más goles que nunca y con el que se ha proclamado campeón de invierno en Liga y ha realizado una inmaculada clasificación en la Liga de Campeones.

Hoy es cierto, faltaba Di María, pero sentó a Özil. Sacó a Higuaín, Benzema y Cristiano Ronaldo, que fueron una isla, separados de los siete jugadores blancos que se dedicaron a achicar agua. Pero el problema es que en el FC Barcelona cualquiera te la arma, ya sea Messi, Alexis, Iniesta, Xavi o Cesc Fábregas. El peligro llega por cualquier lado y de cualquier futbolista. De hecho los goles fueron de dos defensas, Abidal y Puyol.

El Real Madrid no da con la tecla. Quizás porque desde el principio, en el momento en que se coloca a Pepe en el centro del campo, el mensaje que se lanza es un mensaje de inferioridad. Y eso en la Casa Blanca tiene difícil explicación. El problema de Mourinho no es otro que Guardiola, igual que el problema del Real Madrid es el FC Barcelona, el mejor equipo del planeta. Y ante eso es difícil luchar, aunque al menos sería bueno no perder tu forma de jugar y morir con las botas puestas. La afición blanca, ganadora y competitiva, quizás, lo agradecería más.


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