Su cara se hecho ultra conocida desde que se hace los autoplanos para contar lo que siente con la pequeña camarita que la acompaña en todos sus reportajes. Mirándola confiesa qué se siente vivir rodeada de lujo o en una chabola, sin comer o fumando porros, como un ciego o en la oscuridad de una mina. Todos ellos para el programa de Cuatro, 21 días, que se emite un lunes al mes, después de El Hormiguero.
No hay desafío que Samanta Villar no se atreva a enfrentar, o casi, porque su tan promocionado último reportaje acerca del mundo del porno provocó tantas desilusiones posteriores como expectativas previas. Y es que la periodista catalana, tan abierta a ponerse en la piel del otro para contar sus vivencias, no se atrevió a acercarse a las escenas eróticas más allá de cámara en mano, aunque algunas de las actrices y actores intentaron tentarla.
¿Pero quién es esta chica capaz de reunir casi dos millones y medio de espectadores frente a la pantalla chica?
Nacida en Barcelona en 1975, Samanta Villar es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su carrera en TV3 como ayudante de realización. En 1998 se convirtió en presentadora de los informativos de Viladecans Televisió, para pasar en el año 1999 a presentar la agenda cultural de Barcelona Televisió.
Fichó después por TVE Cataluña, donde presentó los informativos territoriales durante 6 años. Formó parte también de los enviados especiales de TVE para cubrir diferentes acontecimientos como la muerte del papa Juan Pablo II.
En el año 2005 se convirtió en la reportera de la zona de Levante de España Directo de TVE.
Trabajó como reportera de la calle y presentó el programa en algunas ocasiones desde plató. En 2007 pasó a presentar los informativos del canal 3/24 de TV3.
Tras su incursión en el mundo del porno, Samanta prepara ya su próximo programa, del que todavía no se sabe nada. Aunque en la página web, los internautas votan a dónde la enviarían o qué le harían hacer: al campo aislada y autosuficiente, a la Legión española, sin conectar la televisión, sin conexión a internet o como operaria de recolección de basura.
|