El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, anda liado de reuniones con todos los grupos para intentar cerrar un pacto por la Educación. |
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De su éxito dependerá su futuro, pero no como ministro sino como candidato a la Alcaldía de Madrid.
Su talante y su consenso le dan posibilidades para convertirse en el rival de un silencioso Alberto Ruiz-Gallardón, que últimamente no habla ni en los micrófonos indiscretos.
El ministro, en cualquier caso, no quiere saber nada al respecto, aunque sabe que subirá en las encuestas en cuanto logre un acuerdo con el PP por el bien de la educación española. Se le verá como una persona cordial, sin forofismos y centrada, algo muy deseable en los tiempos que corren.
Pero Gabilondo sabe que presentarse en Madrid contra Gallardón es una derrota segura, como lo sería, según las encuestas, hacerlo contra Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, pero el plan de Zapatero sería a largo plazo, para la siguiente legislatura. Gallardón no seguirá y todo hace indicar que Ana Botella tomaría el testigo. El PSOE sí ve ahí un rival al que poder hincarle el diente.
En cualquier caso, estos seis meses serán claves. Hasta después de la presidencia de la Unión Europea no habrá cambios. Si triunfa en la nueva ley educativa, Gabilondo se sumará a la lista de posibles candidatos. Ya han sonado José Bono, Alfredo Pérez Rubalcaba, María Teresa Fernández de la Vega, Beatriz Corredor, Pedro Zerolo o el propio David Lucas. Los tres primeros han dicho que no por activa y por pasiva. Los otros no terminan de convencer a Zapatero, pero a falta pan, malos son los paracaidistas. |