250 millones de euros después el Real Madrid no pasó de octavos de final. |
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Menos mal que el ADN no desaparece con el paso de los años, porque ésta es la sexta temporada consecutiva que el equipo blanco no pasa de esta fatídica ronda.
Tras una excelente primera parte en la que el Real Madrid hizo unos grandes 45 minutos con ocasiones para haber metido, al menos, tres goles, el equipo se descompuso en la segunda. A Guti se le agotó la gasolina y a Higuaín se le volvieron a apagar las luces en Europa, con un gol fallado a puerta vacía incluido.
Los de Pellegrini jugaron muy separados entre líneas y el Lyon, que no demostró nada del otro mundo, comenzó a tener sus oportunidades y Lisandro comenzó a retener la pelota. Hasta que Pjanic echó un jarro de agua fría a un Bernabéu que se estaba temiendo lo peor.
Pellegrini quitó a Granero, que también suspendió en Europa junto con Higuaín, y a Kaká, que hizo los mejores 45 minutos desde que está en el Real Madrid. Entraron Van der Vaart y Raúl y en los últimos minutos lo hizo Diarra, pero nada cambió.
El Real Madrid, que verá la final de la Liga de Campeones que se juega en su campo por la tele, sigue estando gafado en Europa y ahora sólo le queda la Liga. A Pellegrini se le acaba el crédito y con la competición local no será suficiente para que siga la próxima temporada. El ADN europeo del que habla Florentino Pérez no apereció esta noche en el Bernabéu. El año que viene tendrá que fichar a Grissom para ver si lo encuentro. |