Se retiró hace años, sin ganas de volver. Pero ahora no se habla de otra cosa en su tierra. |
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Es el Guerra del PP: odiado por los rivales, amado por los propios. Su vuelta a la política es un debate recurrente que, esta vez, retumba en Asturias: aunque en Madrid siempre tendría una puerta abierta.
No se habla de otra cosa en Asturias: Cascos no descarta volver a la primera línea de fuego en su tierra, como candidato a la presidencia del Principado en 2011. De su boca no sale ni un sí ni un no, y su único pronunciamiento al respecto es muy antiguo: cuando se marchó de la vera de Aznar, dijo que no volvería, y en este tiempo ha cumplido su palabra pese a ofertas muy tentadoras procedentes, casi en exclusiva, de la Comunidad de Madrid.
Pero ahora hay un dato que avala esa posibilidad: su enfrentamiento abierto con la cúpula asturiana del PP y en especial con la de Gijón tras un episodio muy rocambolesco. Alguien ordenó tirar su archivo personal a la basura, que fue encontrado y denunciado días más tarde por un viejo militante gijonés de izquierda republicana a quien Cascos ha agradecido su gesto con una carta pública difundida en los diarios asturianos.
Y algo más: ha utilizado ese chusco episodio para denunciar al PP gijonés, lo que algunos interpretan como un primer paso para calibrar su fuerzas. La paradoja es que el apoyo de ciudadanos y militantes a esa posibilidad es inversamente proporcional al rechazo que genera en la dirección popular asturiana. Y no está nada claro que, llegado ese caso, Rajoy le defendiera. |