Más que un entrenador, Florentino Pérez deberá fichar a grandes jugadores, sobre todo en el centro del campo. El Barcelona no se ha dormido en los laureles y tiene cerca de cerrar a uno de los mejores delanteros del mundo: David Villa. El Valencia venderá a su jugador por 40 millones de euros al equipo de Guardiola, que ya no pondrá demasiadas pegas si llega una buena oferta por Ibrahimovic.
Pero Villa, objeto de deseo del Real Madrid la pasada temporada, no será el único que puede aterrizar en el Camp Nou la próxima temporada. Cesc Fábregas, por el que también se interesó Florentino Pérez, ha asegurado que sólo saldría del Arsenal para ir al Barcelona, una declaración de amor que permitirá al club de Laporta irse con dos cracks más para un equipo de ensueño, junto a Iniesta, Xavi y Messi.
Por eso, Florentino Pérez, más que un entrenador, debe esmerarse en reforzar la plantilla y no en debilitarla. Reforzar el centro del campo, con Silva, De Rossi o Lampard, Rooney o Agüero, no desprenderse de Higuaín, e intentar hacer caja con los jugadores que no han funcionado o que no cuentan: Diarra, Granero, Lass, Gago, Drenthe, y hasta Benzema y Kaká si llegaran una buena oferta. Si no, da igual el entrenador que venga porque tendrá que competir con un Barcelona mejor todavía que el de este año. Sea Mourinho o el propio Florentino el que se siente en el banquillo. |