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EDITORIAL: La burla de la que fue objeto un mendigo por parte del comentarista deportivo Manolo Lama durante una crónica desde las calles de Hamburgo, horas antes de la final disputada por el Atlético de Madrid, generó una oleada de protesta de organizaciones humanitarias, de la que tomó nota la secretaría de Estado de Telecomunicaciones. Y ayer se supo que se va a abrir expediente a la cadena Cuatro por esta emisión, como una supuesta violación de la nueva Ley General Audiovisual.
Asombra la contundencia de la Administración en este caso, que sin duda merece una severa respuesta: el propio Lama reconoció que, lo que intentó ser un gesto solidario, terminó convirtiéndose una humillación para el indigente, y por ello pidió disculpas. La sanción, en consecuencia, estaría justificada. Pero también estarían más que justificadas ante un sinfín de emisiones diarias en casi cualquier cadena generalista. Violaciones de la programación infantil, contenidos ofensivos para determinados colectivos sociales, exceso de violencia en las parrillas o publicidad lacerante y engañosa están a la orden del día. Y aunque no estén tipificados al detalle en la Ley Audiovisual, son, como mínimo, tan escandalosas como la vileza en la que cayó el, por otra parte, gran profesional que es Manolo Lama. A ver si hay el mismo valor para actuar contra ellas. |