Durante tres días, usar con normalidad el Metro va a ser complicado. Entre el 28 y el 30 de junio, los madrileños sufrirán una huelga salvaje que amenaza con bloquear el servicio al completo: los sindicatos han advertido que en las dos últimas jornadas de paro están dispuestos a incumplir los servicios mínimos, una ilegalidad que parece no arredrarles sin embargo.
La reducción salarial del 5%, impuesta por el Gobierno de España para funcionarios y empleados de empresas públicas, está en el origen de una revuelta que puede extenderse a Telemadrid o el Canal de Isabel II, aunque de momento sólo hay rumores al respecto: el único paro previsto en la televisión madrileña, para la próxima semana y sin unanimidad sindical (CC.OO no la convoca, pese a ser la central mayoritaria), tiene que ver con un conflicto sectorial con los cámaras, según ha sabido eldigitaldemadrid.es.
Pese a emanar de una orden de mayor jerarquía y aplicación obligatoria, los sindicatos del Metro consideran que no debe afectar a los 7.500 empleados del servicio de transportes y no dudará en llevar esa máxima hasta sus últimas consecuencias: parece casi imposible que el Gobierno de la Comunidad de Madrid dé marcha atrás en una medida que comparte y en todo caso debe acatar.
Las tensiones en las empresas públicas no han hecho más que comenzar, con episodios llamativos. Así, los sindicatos de Telemadrid que siempre han reclamado en el ente la aplicación de convenios similares a los de la Administración, se negaron a participar en la huelga de funcionarios del 8-J para desvincularse de la rebaja salarial. Y no es descartable la convocatoria de otra huelga, toda vez que el Gobierno regional cree obligatorio proceder como lo ha hecho con el conjunto de los organismos dependientes de él. Suenan tambores de guerra, pues, aunque en el contexto general no parece que la opinión pública vaya a entenderlo demasiado.
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