La barba de Iker Casillas no deja de dar que hablar. Tanto como si la deja como si se la quita. |
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Cuando cambió de look, casi se establece un debate nacional. Hasta decían que el Príncipe había copiado el estilo del portero del Real Madrid. Entonces se la dejó "porque le apetecía" ante la avalancha de opiniones que se generó entonces, y probablemente estos días conteste lo mismo, ante lo que se le avecina.
Ahora, tras la primera derrota del Mundial, con polémica con su novia Sara Carbonero incluida, y una temporada en la que no ha sumado ningún título con el Real Madrid, Iker Casillas ha decidido rasurarse el rostro y devolver su aspecto a sus años más juveniles.
¿Superstición por la derrota? No sería la única manía del de Móstoles, que se corta las mangas de la equipación y cuando marcan sus compañeros toca el larguero de su portería.
Otra de sus supersticiones es que nunca tocó una Copa hasta que no la ha ganado. Con barba o sin barba, lo importante es que Casillas vuelva a estar a la altura de lo que es: el mejor portero del Mundo, según la IFFHS, y coja esa copa que todavía no ha querido tocar.
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