Miguel Martínez (León, 1952) afirma que todos los Paradores tienen encanto, aunque reconoce que siente debilidad por el Parador de San Marcos de León, de su tierra natal. Sin embargo, se siente muy feliz en el Parador de Alcalá, que define como “buque insignia” y pone de ejemplo de establecimiento del futuro, “sostenible, verde y con el sello de los 80 años de la empresa”.
-¿Cuál es el mayor encanto del Parador de Alcalá? -Es el último que se ha hecho en la Red y es un Parador que conjuga modernidad y mantiene la filosofía de los 80 años de historia. Es una maravilla y uno de nuestros buques insignia, con sus 30.000 metros cuadrados y en la ciudad en donde está.
-¿El establecimiento complutense cambia el concepto de Paradores? -Es el ejemplo más claro de hacia dónde tienen que evolucionar los paradores del siglo XXI. Es un ejemplo claro de la evolución que tienen que experimentar los Paradores. Aquí se conjuga perfectamente la unión de dos edificios históricos, pero dentro de un conjunto armónico clásico y moderno.
-¿Está a punto de cumplir un año desde su apertura oficial. ¿Qué le sorprende más, el número de clientes o la cantidad de eventos y convenciones que ha albergado? -Una de las cosas que más me sorprende es que el 80% de los clientes son nacionales y el 20% internacionales. Y de ese 80% , el 50% es de la Comunidad de Madrid. Además, nuestros principales clientes en toda la Red son de Madrid. Eso, además, repercute en que son visitas a Alcalá.
-Los datos reflejan que la Comunidad de Madrid es la que más turistas ha recibido el último año. ¿Se nota en el Parador de Alcalá? -Puedo dar un dato. En lo que llevamos de año, hasta el 31 de mayo, el Parador de Alcalá ha crecido en habitaciones ofertadas un 13%, en ocupación un 12%, en cubiertos un 30% y en los ingresos un 45%, lo que supone 2,76 millones de euros. Está superando incluso las previsiones.
- ¿Y en lo que se refiere a las convenciones, que es uno de sus platos fuertes? -Es el apartado más importante del negocio del Parador de Alcalá y lo teníamos claro desde el principio. Han realizado eventos 680 empresas con la presencia de 18.000 asistentes. Además, hay una cosa importante que quiero subrayar, que el 75% de las reuniones contratan visitas guiadas a la ciudad. También ha servido para dinamizar la ciudad y aumentar el negocio de otros restauradores, ya que el 50% de los servicios de restauración se realizan fuera del Parador, en establecimientos de Alcalá.
-¿Cree que se han superado los recelos de los hosteleros por la apertura de un Parador? -Por supuesto. Se han superado las previsiones que teníamos para el Parador de Alcalá y repercute con estas visitas guiadas o el negocio para otros restauradores de la ciudad. Esto ha sido siempre así en todos los paradores. Cuando un Parador se ubica en una ciudad, automáticamente se reactiva el turismo y además de los puestos de trabajo directo que se generen, se crean otros indirectos dentro de la ciudad. Y Alcalá es un ejemplo claro.
- La base, con el sello de Paradores, ya está puesta. ¿Cuál es el techo del Parador de Alcalá? -Se quiere llegar a una ocupación media que supere el 70% al año y donde superemos las previsiones de las empresas que realicen eventos. No hay que olvidar que este Parador es el Parador de Madrid, porque en la capital no lo hay. Hay en Chinchón y este es el Parador para los eventos en la Comunidad de Madrid.Está en un sitio estratégico, en el Corredor del Henares, donde hay miles de empresas y desde el punto de vista cultural es una parte importante para los turistas.
-En el proyecto inicial de este Parador se contemplaba una Escuela de Hostelería. Al final no se hizo, lo que causó ciertos recelos... -La idea era crear una Escuela de Hostelería de alto standing pero en su día se cambió el proyecto. Creo que hacer un Parador en una Ciudad Patrimonio de la Humanidad fue la clave para que los que estaban entonces al frente de Paradores cambiaran de idea. Decidieron hacer un gran Parador y descartar una escuela de alto standing. Paradores apuesta por la formación y tiene ya una Escuela de Hostelería que lleva funcionando varios años en el Hostal de San Marcos de León y, además, tenemos previsto otra en Puerto Lumbreras.
-Hay una leyenda, que no sé si comparte, que según la cual los paradores son caros. ¿Es así? -Estoy de acuerdo con usted en que es una leyenda. Pero ya no es así porque Paradores de Turismo de España es asequible a muchos bolsillos. Hace años era un poco elitista. Cuando nació hace 80 años tampoco había la clase media que hay hoy. Hay una buena relación calidad-precio, están adaptados a todos los bolsillos e incluso estamos trabajando para atraer a los jóvenes menores de 35 años, mayores de 55... Estamos haciendo más democráticos los Paradores.
-¿Cómo se consigue mantener este modelo en el que se necesita una fuerte inversión para mantener edificios de valor histórico porque tengo entendido que no reciben dinero público? -Con mucha dificultad... No recibimos ni un euro de los Presupuestos Generales del Estado. Creo que hay que moderar la expansión de Paradores. Estamos en 93 y con los que se están construyendo se convertirán en 100 en los próximos cuatro o cinco años. Por eso creo que hay que moderar la expansión ya que cada vez es más difícil mantener y reformar permanentemente la red. No es lo mismo reformar un Parador de nueva planta que tiene veinte años que un edificio del siglo XVIII, XVII o del XIV. Son muy caras las reformas.
-¿Y cómo lo hacen? -Nos autofinanciamos y nuestros beneficios los destinamos a modernizar, innovar, y reformar permanentemente la Red.
-¿Estarían abiertos a otras posibilidades de financiación como la participación de las Comunidades autónomas o abrirse a la financiación privada? -Eso es algo que se sale de mis competencias y debería ser una decisión política de alto nivel. Creo que eso en este momento no está en ninguna mesa de trabajo.
J.L.E.
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