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La obsesión tiene un nombre: Cristiano Ronaldo
Redacción - martes 29 de junio de 2010 a las 09:57 horas
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Hoy, el mundo gira alrededor de él. Cristiano Ronaldo se ha convertido en el paradigma del futbolista mediático en los últimos años.

 

Su imagen, perfectamente trabajada en campos de fútbol y gimnasios, unida a la calidad del jugador de la isla de Madeira, han convertido a este joven de 25 años en la referencia de millones de niños que sueñan con llegar a ser algún día futbolistas.


Cristiano es un jugador que ha vivido siempre acompañado de la polémica, muchas veces fruto de su volcánica personalidad. Despierta odios y amores a partes iguales en todos los rincones del mundo, es perfectamente consciente de ello y lo explota para seguir siendo el centro de atención. 


Con 18 años y sólo 30 partidos como profesional en el Sporting de Portugal, sir Alex Ferguson se fijó en él para ser el heredero de David Beckham, y fue puliendo poco a poco ese diamante en bruto que había llegado de la capital portuguesa. No lo tuvo fácil, pues hubo muchas polémicas en Manchester sobre su excesivo individualismo, y la polémica expulsión de Rooney en el Mundial 2006 en el partido que enfrentó a Inglaterra y Portugal llegó a hacer temer por su continuidad con los red devils.


No sólo continuó, sino que se fue erigiendo (siempre junto a Rooney) en el jugador referencia del ManU, llegando a anotar en una temporada 42 goles en partidos oficiales, motivos suficientes para conseguir el Balón de Oro y el FIFA World Player al mismo tiempo, y para que Ramón Calderón, primero; y Florentino Pérez, después, se fijaran en ese extremo portugués y lo vieran como la gallina de los huevos de oro.


Fue Pérez el que consiguió atarlo, por un precio cercano a los 100 millones de euros, convirtiéndolo en el jugador más caro de la historia del fútbol, un motivo más para que sus detractores le miren con lupa en cada actuación, buscando un mínimo fallo para lanzarse a hurgar en él. Más polémica aún fue su decisión de mantener en su dorsal el nombre “Ronaldo”, acompañándolo del número 9, lo que para muchos fans de Ronaldo Nazario ha constituido una ofensa en toda regla, como se pudo demostrar en las gradas del Brasil - Portugal del pasado viernes, donde muchas pancartas rezaban: “Sólo hay un Ronaldo”.


Pero alejado de los grandes titulares, Cristiano Ronaldo ha demostrado en el Real Madrid ser un profesional de los pies a la cabeza. No sólo no ha hecho las delicias de la prensa rosa sin armar escándalos, sino que se ha convertido en uno de los ídolos de la afición por la forma en la que defiende el escudo. 


Hoy, muchos de sus compañeros lo tendrán enfrente, sabiendo que los ojos de medio mundo estarán sobre él, esperando una genialidad o un error. En España, por esta vez, se esperan únicamente sus fallos.

 

Agustín Galán


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