Las dos máximas estrellas merengues cierran una temporada en blanco. Ambos pasaron por el Mundial sin pena ni gloria. |
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El brasileño llegó un poco más lejos en Sudáfrica, pero para un país como Brasil, con seis mundiales en el bolsillo, quedarse afuera en cuartos es todo un fracaso. La actuación de Kaká, además, nunca fue determinante para un Brasil que tampoco se había topado hasta el momento con rivales de auténtico peso. Tanto que hasta Robinho destacó más que él en el esquema de Dunga.
Kaká se despidió de Sudáfrica desolado y con lágrimas en los ojos tras perder con Holanda. Todo lo contrario a la alegría que reflejaban los rostros de ex madridistas como Sneijder, máxima figura del encuentro, Robben, quien también hizo un gran partido, o Huntelaar, quien entró sobre el final para reemplazar a Van Persie.
Parecida escena había protagonizado en octavos su compañero de club Cristiano Ronaldo, cuando se fue enfadado y escupiendo a cámara tras caer contra España.
Las máximas estrellas blancas cierran así con tristeza una temporada en la que no han podido conseguir ningún título, ni con su club ni con sus países. A los órdenes de José Mourinho tendrán su tiempo de revancha.
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