Florentino Pérez va a tener difícil engrasar de nuevo la maquinaria mediática tras la resaca mundialista de la victoria de España en Sudáfrica. Salvo para los cinco jugadores de la selección española -Casillas, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Albiol y Arbeloa-, el Real Madrid ha penado en un Mundial en el que todos los parabienes se los ha llevado el modelo futbolístico del Barcelona, que además se ha reforzado con Villa, un fichaje de campanillas que amplía la distancia futbolística con el Real Madrid.
Cristiano Ronaldo fracasó en Sudáfrica con un gol de rebote en la goleada ante Corea del Norte y un escupitinajo a la cámara tras perder contra España en el partido de los octavos de final del Mundial, en el que el crack portugués no estuvo demasiado participativo.
El otro nuevo galáctico de Florentino Pérez, Kaká, no despejó las dudas de su discreta temporada con el Real Madrid. El brasileño también naufragó en Sudáfrica. Apenas dejó unos detalles de su calidad en algunas asistencias, pero cayó en cuartos ante Holanda sin ser protagonista del Mundial, en el que destacaron dos ex madridistas que se fueron para que entraran Kaká y Cristiano. Son Robben y Sneijder.
Así, a Florentino Pérez, y ante la ausencia de un fichaje de relumbrón, el Real Madrid comienza a entrenar esta semana con las novedades de Canales, Di María, que no será presentado hasta que no vuelva de vacaciones, y Pedro León, que podría seguir un año más cedido en el Getafe. Khedira, Ozil, Maicon, Gerrard o Cole (en Inglaterra le ven cerca del club blanco) son los nombres que suenan como fichajes rutilantes para una temporada en la que el galáctico será, sin duda, Mourinho.
No obstante, la gesta de los chicos de Del Bosque, otro desheredado de Florentino Pérez, ha sido tan grande, que el Real Madrid, por primera vez en mucho tiempo ha quedado en un segundo plano.
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