Ni en educación ni en sanidad ni en infraestructuras ni en seguridad ni en desempleo. En nada logra el PSM de Tomás Gómez despertar más fiabilidad que el PP de Esperanza Aguirre. Nada sorprendente, si se tiene en cuenta que las encuestas electorales pronostican una diferencia de 30 puntos entre ambos y que, en las últimas elecciones, los populares sacaron más de 20 puntos de distancia a los socialistas e incluso la candidata autonómica logró más votos que su compañero Gallardón.
Sin embargo, hay un dato que hace especialmente llamativo el resultado del CIS: la muestra utilizaba a un 30% de declarados votantes socialistas por un 28% de seguidores del PP, lo que otorga al dictamen un valor especial. Esto es, ni con más seguidores socialistas preguntados, proclives a rechazar al PP y valorar más a los suyos, Tomás Gómez consigue ni una victoria parcial en ninguna área.
Que la muestra tenga ese universo sí vale, sin embargo, para presentar la imagen personal de Aguirre de una manera que algunos medios han utilizado para concluir que es sólo la 13 presidente autonómico en valoración de los 17 existentes en toda España.
La interpretación que se hace en la Puerta del Sol es bien distinta: hasta con un voto mayoritariamente de adversarios en las urnas, Aguirre logra un amplísimo reconocimiento público -del 95%- y la calificación de político "muy inteligente", aunque se le añaden valoraciones negativas sobre su capacidad de gestión o la honestidad del PP madrileño. "Estaría bueno que con esa muestra todo fuera positivo", apuntan fuentes populares, molestas con el "inaudito sesgo del CIS" pero satisfechas de que, pese a eso, el PP madrileño salga muy bien parado.
Por otro lado, el CIS dio la victoria a Zapatero sobre Rajoy en el último Debate sobre el Estado de la Nación, un designio distinto al de los dos primeros diarios de España, que dieron el triunfo al líder popular por escaso margen. |