Diego Maradona reunió a la prensa un día después de su desvinculación del equipo argentino para leer un discurso que preparó "durante todo este tiempo" que estuvo "de luto", en referencia al día que Argentina quedó eliminada del Mundial de Sudáfrica después de perder 4 a 0 con Alemania en cuartos de final.
De entrada, el Pelusa aclaró que no respondería preguntas porque sólo quería expresar sus sentimientos, de profunda tristeza. Y sin perder más tiempo responsabilizó a Julio Grondona de los fracasos de la albiceleste del Mundial de Italia 90 para acá. "Desde el 90 no se logra superar los cuartos, ningún técnico pudo revertir esto, algo se está haciendo mal cuando nuestros jugadores triunfan en todo el mundo y no en la selección. Hay gestiones que vienen de arriba, están mal y se hace muy poco para cambiarlas".
Y fue más lejos, con lujo de detalles: "Me llamaron para apagar un incendio, lo apagamos -dijo en referencia al momento que asumió la conducción en las eliminatorias sudamericanas- y cuando podíamos trabajar con más tiempo y tranquilidad sucede esto. En el vestuario, después de la derrota, Grondona me dijo que estaba muy contento y que quería que siguiera. En Argentina empezaron a enturbiarse las cosas, y el lunes pasado, a los cinco minutos de la reunión, me dijo que quería que yo siguiera pero siete personas de mi cuerpo técnico no. Era imposible que siguiera, no voy a cambiar porque tengo valores y códigos que me enseñaron mis viejos, que aprendí de chico cuando jugaba en Argentinos Juniors. Esto no se cambia ni se negocia por nada del mundo. Tengo mis virtudes y defectos, pero puedo seguir mirando a la gente a los ojos".
"Cuando nosotros estábamos de luto, Bilardo trabajaba en la sombra para echarme", siguió el ex seleccionador, dolido. "Agarre quien agarre la selección, que sepa que la traición está a la vuelta de la esquina, y que hay personajes que no quieren bien al fútbol argentino, sólo cuidan intereses personales y cuentas bancarias", quiso también dejar un mensaje para su sucesor, del que la AFA dijo que no tiene prisa para elegir.
Orgullo, amor a la camiseta, entrega en su época de jugador, fueron algunos de los argumentos que Diego utilizó para valorar su paso por el banquillo de la selección, aunque una vez más eludió hacer cualquier tipo de autocrítica en público. "La hicimos interiormente", admitió. |