La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha anunciado su intención de ser candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ante medio centenar de periodistas que la esperaban a las puertas del Ministerio, al que se reincorpora hoy tras una semana de vacaciones.
La dirigente socialista ha explicado que ha hablado con Tomás Gómez a quien ha transmitido su decisión. Dijo tener una relación extraordinaria con él y afirmó que el secretario general del PSM "lo tiene más fácil que yo en este proceso de primarias".
Pero señaló que hay algo en lo que nadie la va a ganar que es en las ganas de presentar el mejor proyecto para Madrid y de ganar en la Comunidad. "Ahí sí considero que soy una buena candidata", apostilló.
"No me presento porque me lo pida Zapatero. Es una decisión mía muy meditada", aclaró Jiménez, aunque casi nadie la creyó: hace apenas tres días el propio presidente del Gobierno pidió al ex alcalde de Parla que dejara paso a la ministra de Sanidad, cuya trayectoria política y cargos públicos ha estado siempre ligada a las decisiones de su jefe de filas.
Marta Robles entrevistó en Telemadrid a Trinidad Jiménez en 2009
El único antecedente madrileño de Jiménez fue en 2003, y no la deja muy bien parada: perdió las Elecciones por goleada con Alberto Ruiz Gallardón, con el que se disputaba la alcaldía, y no llegó a agotar la legislatura al ser reclamada por Zapatero para un puesto menor en la secretaría de Estado para Iberoamérica.
Durante meses se había barajado su nombre y, aunque ella lo niega, lo cierto es que no parecía nada predispuesta a dejar el ministerio para volver a Madrid: el empuje de José Blanco y, finalmente, la decisión de Zapatero, le han obligado a adoptar una decisión que en principio no tenía ni pensada.
Su paso al frente crea un cisma en el PSOE madrileño, que volverá a revivir una despiadada lucha interna cuyo resultado es imprevisible: si gana las Primarias Gómez, le será difícil convencer a los ciudadanos de que es el mejor cuando la dirección nacional de su propio partido lo rechaza. Y si lo hace Jiménez, no parece sencillo que cuente con el apoyo de una parte nada desdeñable de la militancia, que tras tres años apoyando a Gómez ve ahora cómo una decisión de Ferraz les desplaza de nuevo.
Precisamente por eso, se espera una dura batalla en la que el ex alcalde de Parla intentará hacer valer su ascendencia en las Agrupaciones locales del PSM y el respaldo de personas de peso como Gregorio Peces Barba,Joaquín Leguina o Leire Pajín frente a las "injerencias" de Ferraz y todo el peso del aparato: el mismo que le eligió, por cierto, sin que entonces le pareciera mal la defenestración de un Rafael Simancas que pese a las derrotas conservaba un férreo liderazgo del partido.
En la pugna por Madrid también se detecta un mar de fondo mayor a cuento dle control del partido en toda España para el caso de una derrota en las Generales: en el viaje de defenestrar a Gómez muchos incluyen la caída de Leire Pajín, una de las dirigentes que más intenta posicionarse para influir en una eventual sucesión de Zapatero. Coger fuerza en las principales federaciones, y Madrid lo es pese a sus sucesivos desastres electorales, formaría parte de ese juego.
Las Primarias, en todo caso, se celebrarán a principios de octubre, y gane quien gane parece casi imposible que no se fracture en dos el PSM a escasos meses de unas Elecciones en las que el tándem Gallardón-Aguirre se antoja imbatible en las encuestas.