El ex alcalde de Parla, que llegó hace tres años al poder del PSM con la vitola de ser el más votado de España, no logró en ese tiempo llegar al electorado, ni recortar diferencias con Esperanza Aguirre, pese a la batalla interna que mantuvieron en el PP de Madrid entre Aguirre y Gallardón, Caja Madrid, los espías o el Gürtel.
El perfil nacional de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en un papel de oposición a Zapatero por delante en muchos casos a Mariano Rajoy, tampoco ayudaba a Gómez, diluido en los medios de comunicación, a los que ha venido culpando de su ‘anonimato’.
Pero la guerra interna del PSOE en Madrid le ha dado publicidad y hasta entrevistas en prime time. Las primarias contra Trinidad Jiménez y, por tanto, contra Zapatero, han convertido a Gómez en un personaje público. Ha multiplicado sus apariciones y este sábado fue protagonista de La Noria, aunque la final de la Supercopa le restó protagonismo ante los telespectadores. Según los datos de vertele.com, La Noria fue el tercer programa más visto de la noche del sábado con un 14.8% de la cuota de pantalla y 1.178.000 personas al frente del televisor.
La moral de Gómez es tal que los suyos reconocen incluso que el ex alcalde de Parla puede convertirse en uno de los principales baluartes del partido en el futuro, tras las elecciones de 2012. Sobre todo, si no gana el PSOE. Enfrentarse a Zapatero, aunque fuera el mismo que le colocó hace tres años y después de haber apoyado sin desmayo la nefasta gestión del Gobierno central en la Comunidad de Madrid sobre todo con Magdalena Álvarez, le ha dado un nuevo perfil y una nueva dimensión pública.
Pero la guerra no ha hecho más que comenzar. Gómez usa el aparato regional y Jiménez el Federal. ¿Quién tiene más que ofrecer?, ¿seguirá apoyando el 90% de la agrupación al secretario general del PSM o apostarán por el candidato de Ferraz, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez? La pregunta entre militantes no es sobre quién tiene más posibilidades, sino quién manda más en Madrid. Si Zapatero o Tomás Gómez. La guerra sucia ya ha comenzado y cada uno intentará jugar sus bazas.
El político de Parla, tan aficionado a la natación, se ha tirado a la piscina cuando ha visto peligrar su puesto. Ahora queda comprobar que en ella haya agua. A primeros de octubres, se conocerá. |