Tomás Gómez anda con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin, ha superado la barrera de las páginas locales de los medios de comunicación. Es noticia de portada y abre las secciones de Nacional de los periódicos españoles.
El enfrentamiento ante Zapatero le ha generado más publicidad que el que ha mantenido durante los tres últimos años con Esperanza Aguirre y piensa aprovecharlo. No tiene nada que perder. Saben que es más fácil ganar a Trinidad Jiménez en las primarias, dado el control del aparato regional, que a la presidenta de la Comunidad de Madrid en las urnas, en un envite en el que se miden las fuerzas entre PP y PSOE, pero sobre todo entre los socialistas por el control del partido a partir de 2012.
Sin embargo y aunque era consciente de que desde Ferraz iban a intentar ningunearle, al líder del PSM no le está gustando nada las declaraciones que están llevando a cabo algunos ministros y cargos cercanos a Zapatero. Las declaraciones del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las que ha afirmado sobre las primarias en Madrid que “hay uno muy bueno y otro bastante peor, ¿qué haría?”, no han gustado nada al ex alcalde de Parla, como tampoco lo hizo las palabras de Lissavetzky, cuando anunció su intención de ser el candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid. Entonces, el secretario de Estado por el Deporte se pronunció a favor de Trini en la cara de Gómez.
Y aunque también lo sabía, a Gómez no le han sentado nada bien las continuas declaraciones de Pedro Castro, alcalde de Getafe, y fiel escudero del ex alcalde de Parla hasta hace un mes. El presidente de la FEMP ha pedido al líder del PSM que se aparte del camino y deje paso a la ministra de Sanidad, después de repetir durante tres años que Gómez debía ser el candidato.
Pero el parlero está feliz. A un año de las elecciones su popularidad se ha multiplicado. Las opciones de ganar eran pocas, pero con la victoria sobre Jiménez y, por extensión, sobre Zapatero, harían de la derrota ante Aguirre, en una derrota dulce. |