Argentina tenía el orgullo herido. Se fue goleada por Alemania del Mundial de Sudáfrica y esa derrota todavía duele en el corazón de una celeste y blanca que ahora empieza una nueva etapa, con la salida de Diego Maradona,y la llegada, por ahora interina, de Checho Batista.
Y no había mejor ocasión para demostrar que el equipo puede aspirar a llegar mucho más alto que unos cuartos de final de un Mundial que frente a la campeona del mundo.
Argentina y España se jugaban cosas muy distintas en el partido amistoso que las enfrentó ayer en el estadio Monumental de River Plate. Aunque ambas sabían que el encuentro, de amistoso, tendría sólo los saludos y la cercanía entre muchos de sus jugadores.
Los locales se reencontraban con su público después de la frustrada cita mundialista en un estadio que había agotado casi todas sus entradas con bastante antelación. Lionel Messi tenía otra vez que demostrar su 'argentinidad' en casa, porque su talento y genialidad es difícil que alguien todavía los cuestione. Y Checho Batista, a quien le han 'prestado' el puesto, contaba con una excelente ocasión para enseñar qué idea de fútbol y equipo tiene para la selección de su país.
De España, por su parte, se dice que tiene que mantener y pasear el prestigio de la estrella recién conseguida. Había solventado con tranquilidad unos días antes su encuentro por la fase clasificatoria de la Eurocopa contra Lietchestein, pero a Buenos Aires llegó algo más relajada, incluso desde el once inicial de Vicente del Bosque, que dejó afuera a Xavi y Casillas.
Con un mediocampo mucho más consistente que el de Sudáfrica, con Cambiasso, Banega y Mascherano, Argentina se encontró muy rápido con el primer gol, obra de Messi, y a partir de ahí dominó el juego. Se notaba que la idea era la de tocar, esa que tanto practica La Roja y de la que también tanto se habló que Argentina debía imitar para volver a la esencia de su fútbol. No es que haya dado una exhibición, porque los de Del Bosque también se pudieron haber llevado un resultado más ajustado, con tres pelotas en los palos, y porque durante largo rato esos toques eran intrascendentes, pero con el peligro que tiene la selección sudamericana de mediocampo para arriba -Higuaín, Tévez y Agüero dejaron su sello-, le sobró para, al menos por ayer, hacer de España. |