El estilo Mourinho empieza a calar en la grada a base de triunfos que ahora sí convencen. |
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La mayor ovación de ayer en el partido entre el Real Madrid y el Milan por la Champions se la llevó Ángel Di María, y no tras un regate, sino después de bajar 50 metros a toda velocidad para recuperar un balón perdido.
No hay duda. El estilo de Jose Mourinho, exigente al máximo con la entrega y el esfuerzo de todos sus jugadores en labores defensivas, ha conquistado el exquisito paladar del público madridista, históricamente adepto al talento, la elegancia en el juego, los regates y todo lo que tenga que ver con el buen gusto.
El propio entrenador se congratuló tras el partido de que el público de Chamartín empiece a rendirse a los encantos de su forma de plantear los partidos, en los que sus jugadores, desde el último defensor hasta el primer delantero, recorren muchos kilómetros para colaborar en la recuperación de la pelota y mantener la concentración los 90 minutos. Cuando todo eso además se traduce en holgadas victorias como la de anoche, Mou tiene garantizado el aplauso. |