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Zapatero cambió el Gobierno para eliminar a todos sus disidentes en el PSOE
Redacción - miércoles 20 de octubre de 2010 a las 11:15 horas
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Equipo de Análisis. La remodelación es una excusa para controlar al partido, garantizarse la candidatura y pilotar la sucesión.

 

La 'crisis' no busca tanto una reactivación cuanto premiar a sus leales -Rubalcaba, Blanco y Trinidad- y castigar a quienes le consideran amortizado -De la Vega, Pajín, Aído, Chaves y hasta Tomás Gómez- para garantizar el control del PSOE y llegado el caso, su propia sucesión. Madrid puede recuperar a Beatriz Corredor como número dos de Lissavetzky.

 

La remodelación del Gobierno es un gesto de desesperación para intentar revocar la imparable tendencia de Zapatero a hundirse en las próximas Elecciones Generales, sin duda; pero ante todo es un movimiento interno destinado a controlar el PSOE de cara a los comicios y, si se pierden éstos, para pilotar la sucesión.

 

Todos los nombres promocionados y todos los castigados responden más a la segunda intención que a la primera, con casos tan clamorosos como el de Bibiana Aído: al jefe del Ejecutivo no le ha importado siquiera quemar una de sus banderas, la Igualdad, legitimando de un plumazo todas las críticas a la ministra; si con ello lograba quitarse de encima una molestia interna y de paso enviaba un mensaje a Manuel Chaves, protector de la joven despedida, a quien se ha ubicado en los últimos tiempos en las filas de los partidarios de un relevo en la cúpula.

 

Uno a uno, éstas son las claves y la letra pequeña de una operación de cirugía estética profunda con tantos recovecos como tensiones internas sufre ahora el PSOE.

 

* Teresa Fernández de la Vega. Lleva más de un año fuera del Gobierno: primero se quería ir ella; pero luego la querían echar. Para entender cuál era el estado ánimo y político de la ya ex vicepresidenta, basta con dar dos datos: sus relaciones con Rubalcaba y Blanco son pésimas. Su apoyo discreto a Tomás Gómez, que la consideraba un as bajo la manga, terminó por situarla en la trinchera interna opuesta a Zapatero.

 

"Ya vamos a hablar", dijo Fernández de la Vega al entrar hoy al Congreso

* Leire Pajín. Darle el Ministerio de Sanidad sólo ha sido la manera de echarla del cuartel general del PSOE por el célebre método de la patada hacia arriba. La joven dirigente ha soliviantado por igual a dos bandos enfrentados entre ellos: la dirección encabezada por José Blanco y las baronías regionales del partido, a excepción de Madrid. Se la señalaba como un  peligro a futuro en el debate sucesorio, y lo ha pagado con un ascenso envenenado. De paso, Zapatero envía un mensaje a Extremadura, Andalucía o Cataluña: Marcelino Iglesias, uno de los suyos, estará al mando.

 

* Trinidad Jiménez. Su sacrificio a regañadientes en las Primarias ha tenido premio, y gordo. El Ministerio de Asuntos Exteriores colma todas sus aspiraciones y de paso empequeñece a Tomás Gómez y da una salida, rumbo a la alcaldía de Córdoba, al ínclito Moratinos. La malagueña es, con Rubalcaba y Blanco, la más protegida y promocionada: no sólo para gobernar; también para controlar el PSOE desde ese núcleo duro con mando en el Gobierno y la batuta en el partido.

 

* Alfredo Pérez Rubalcaba. Su falta de química con Zapatero es histórica, sea cierta o forme parte de una leyenda urbana, pero eso no le ha impedido situarse como número dos del Gobierno en una operación que derriba disidentes en Moncloa y en Ferraz. Pese a esto, su ascenso es de algún modo un síntoma de debilidad del presidente: si con Iglesias envía un mensaje a los barones; con Rubalcaba lo hace a la vieja guardia y a los votantes. Volver a las esencias y bucear en el pasado parece más un acto de desesperación que de auténtica convicción.

 

                     ZP usa a Rubalcaba para volver a la esencia del PSOE

* José Blanco. Es y será uña y carne de Zapatero. No necesita ser vicepresidente para mejorar su estatus como Ministro de Fomento (añadiéndole Vivienda) y su control del PSOE (quitándole a Pajín). Una mala noticia para el PSM, que ve cómo su ogro consolida y mejora sus galones, de por sí abundantes ya.

 

* Carmen Chacón. Es la tapada en la crisis y en el partido. Quedarse como estaba la protege, no le crea enemigos y le permite hablar con todos. Hay quien ve en este perfil un indicio claro de que es la elegida para suceder a Zapatero llegado el caso, mientras sus compañeros acumulan ahora más poder pero también se desgastan en la transición. Las elecubraciones sobre la Ministra de Defensa son variadas y contradictorias, como ocurre con Chaves. Pero los dos siguen, esto es lo cierto, y con ambos todo es posible: desde el ostracismo hasta el poder total.

 

 


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