Dijo Tomás Gómez esta misma semana en una entrevista publicada por eldigitaldemadrid.es, que "el día de las elecciones primarias una candidatura obtuvo un 52% de los votos y otra un 48%, pero desde el día siguiente somos un 100% con ganas, con ilusión, todos detrás de un proyecto".
Y sobre si tomaría represalias contra Pedro Castro por llamarle el candidato de la derecha, que "este es un partido de suma y no de exclusión… Y los apoyos los dan los ciudadanos en las urnas".
Pero esta semana se ha conocido, según informaba El País, que el líder del PSM pidió al alcalde de Getafe que no se presentara, que había perdido su confianza y que las encuestas le daban malos resultados. El entorno del PSM lo niega, aunque Pedro Castro prefirió no pronunciarse al respecto. No lo negó. Simplemente recordó sus ocho victorias electorales como garantía para volver a presentarse. El Federal respaldó después al presidente de la Federación Madrileña de Municipios y la cosa quedó en un amago.
Ya desde el primer día de las primarias, los vencededores afirmaban fuera de micrófono que se podrían perdonar, pero no se olvidaban los dislates producidos durante los primeros; los cambios de bando y los ataques que en algunos casos parecían personales.
Por eso la unidad en el PSM ya estaba en entredicho. Ni vencedores ni vencidos se creían los mensajes de cara a la galería. La batalla de las primarias ha dejado ‘cadáveres’ por el camino. Los perdedores ya temían ‘represalias’ en las próximas listas electorales, pese a los mensajes de integración que el propio Tomás Gómez ha venido proclamando desde que venció las primarias.
Sobre todo Pedro Castro y David Lucas, los dos más beligerantes con la candidatura de Tomás Gómez. Uña y carne en junio, descarnados en septiembre.
Muchos de los derrotados en las primarias del bando de la ministra de Sanidad tendrán difícil acogida dentro del PSM. “Pero la venganza se sirve en plato frío”, advierte un destacado opositor a esta web.
La fecha del 23 de mayo está marcada en rojo en el calendario de la oposición tomasista. Muchos aguardan la derrota del ex alcalde de Parla con Esperanza Aguirre para hacer valer el 48% de oposición. En juego no está sólo el Gobierno de la Comunidad de Madrid, sino también la dirección del PSOE en Madrid, donde Blanco, Rubalcaba y Hernando tenían puestas todas las esperanzas puestas.
Una dolorosa derrota ante Aguirre justificaría un movimiento de silla a Gómez; una victoria del líder del PSM supondría un espaldarazo definitivo para sus aspiraciones más allá del 2012, mientras que una dulce derrota, dejaría todo para una batalla final a partir de las elecciones generales. Pocos apuestan por la victoria de Gómez, sólo esperan cuánta es la distancia que le sacará a Aguirre para afilar los cuchillos.
Habrán pasado 200 días. Para entonces se sabrá si Zapatero se presenta. Se sabra si Tomás Gómez, que ha crecido en popularidad, se desinfla o no como una burbuja inmobiliaria. Se sabrá qué pasa con los vencedores, pero sobre todo con los vencidos en las listas electorales. La guerra del PSM no cesa. Como siempre. Como en sus años recientes. La herida no se cerrará con una tirita. |