Una cosa está clara: Wikileaks no filtró a España y Portugal que Rusia era la ganadora desde por la mañana. La frustración en la delegación española era evidente. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Zurich hasta que supo de primera mano que España no tenía ninguna opción de ganar al Gobierno de Putin.
Zapatero se marchó y Jaime Lissavetzky y Ángel María Villar permanecieron allí para conocer un veredicto ya intuido: España volvía a perder, como ya pasó con Madrid 2012 y Madrid 2020.
Visiblemente decepcionado tras la derrota inesperada porque la candidatura ibérica era "potente", Lissavetzky, que llegó ayer de Zurich pasadas las dos de la madrugada, ha pedido claridad a los organismos de la FIFA y del COI para que aclaren cuáles van a ser los criterios de que van a marcar para organizar los Juegos, si se van a valorar más "los países que nunca hayan organizado un campeonato del Mundo o unos Juegos, por encima de los informes técnicos y los países que tengan una mayor masa crítica".
Por eso antes de aventurarse en Madrid 2020, después de que se haya reconocido en privado que 2016 era un tiro fallido desde el principio, el secretario de Estado para el Deporte y candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, ha asegurado que hay muchas que evaluar antes de dar el paso. Entre ellos, los costes de la candidatura difíciles de afrontar en una época de crisis, sus rivales y si el COI va a apostar por una candidatura africana, como se rumorea. Si no hay opciones claras, Madrid 2020 no seguirá adelante.
Hasta después de las elecciones
Esta tregua se producirá hasta después de las elecciones locales, tal y como se han comprometido el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y Jaime Lissavetzky, que estuvieron abiertamente en la celebración del Día de la Constitución, lejos de aparentar que se medirán en las urnas el próximo mes de mayo.
"Hasta el mes de agosto-septiembre, hay tiempo para apuntarse a la carrera", y la mayor parte del proyecto está avanzado, aunque eso importe relativamente poco como han demostrado en las últimas decisiones de la FIFA y el COI, donde se han valorado más otras consideraciones geoestratégicas que poco tienen que ver con el fútbol.
"Tenemos proyecto de una candidatura que habrá que retocar si es que se presenta y, por lo tanto, no perdemos ese tiempo", ha dicho Lissavetzky, que deja en manos de la próxima Corporación el liderazgo de una nueva aventura.
En cualquier caso, como bromeó Lissavetzky ante los periodistas, Madrid seguirá existiendo en 2020. Con Olimpiadas o sin ellas. |