"Lo ocurrido no es más que un episodio de una guerra que trata de desmontar un edificio de privilegios que se ha construido durante muchos años por parte de los controladores", aseguró el Alfredo Pérez Rubalcaba en los micrófonos de Radio Nacional.
El ministro del Interior añadió que nadie se atrevía con este colectivo hasta que llegó José Blanco al Ministerio de Fomento. "No puede haber 2.000 trabajadores que periódicamente le echen un pulso, no al Gobierno, sino a los ciudadanos y al Estado", reflexionó.
"Los controladores sabían que iban a montarla, porque eso lo paramos. Si no, la mancha de aceite se habría extendido también en Navidades", afirmó el vicepresidente. "Desde que soy pequeño, mi vida y la de muchos españoles ha estado asociada a los controladores: en el verano eran el bañador, la playa y los controladores; en Semana Santa eran el tiempo y los controladores; en Navidad, los polvorones y los controladores. Han formado parte de nuestra vida, pero no para bien. De lo que se trata ahora es que de eso no pase y el controlador pase a ser como un maestro, un médico, es decir, un trabajador que cobra de la administración pero que no amenaza periódicamente a los ciudadanos para defender sus privilegios", detalló.
"Hemos demostrado que no nos va a temblar el pulso para hacer, con la ley en la mano, lo que tengamos que hacer", anadió para luego culminar: "No se puede abandonar el puesto de trabajo, marcharse a casa pretextando no sé qué enfado y dejar tirado a los ciudadanos en los aeropuertos. Por tanto, hay que exigir responsabilidades y las vamos a exigir".
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