Editorial. La OMS ha informado de que al menos 12 países han registrado casos de narcolepsia en niños previamente vacunados contra la gripe A. |
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Las principales sospechas apuntan a una de las vacunas autorizadas, Pandemrix. En España, este producto no se administró a menores, según se ha apresurado a notificar el Ministerio de Sanidad. Por todo ello, la OMS ha reclamado más investigaciones para aclarar este posible vínculo entre la narcolepsia y la vacunación contra el H1N1. Aunque estaría bien que estas pesquisas se extendieran a un sinfín de puntos oscuros que aún siguen existiendo en torno a aquella pandemia.
Sin ir más lejos, y en relación con esta advertencia de la OMS, en España se adquirieron 37 millones de vacunas en pleno fragor de la alarma de la gripe A. Pasada la alerta, y el consiguiente pánico, el Ministerio de Sanidad no ha informado luego del destino de ese ‘arsenal’ médico’, que a buen seguro no fue devuelto a las farmacéuticas.
Pero siendo éste el principal enigma, hay otros muchos en torno a la incidencia real del virus, la posibilidad de que se recrudezca o la efectividad de las medidas de prevención, que siguen sin esclarecer. Y el principal perjudicado de todo ello será la credibilidad de las autoridades sanitarias nacionales y mundiales: como el cuento de Pedro y el lobo, puede que nadie les haga caso cuando llegue la auténtica pandemia. |