Reunir a los amigos de toda la vida tiene sus riesgos. El Larguero de la Cadena Ser juntó ayer a los íntimos de Iker Casillas, la estrella del Real Madrid, que rodeado de los suyos no deja de ser uno más.
"Un día compré un chicle y apareció mi primo en la pegatina". Ese día se dieron cuenta sus amigos que la vida de Casillas cambiaba. Ya no era el amigo con el que recorrían los pueblos de Ávila en bicicleta, el pequeño que soñaba con tener un Scalextric, cuando su madre le tiñó el pelo y se le quedó pelirrojo o cuando le pillaron robando golosinas en una tienda del pueblo.
Desde entonces, la vida de Casillas nada fue igual. Su fama le hacía que todo el mundo le pare por la calle, que les interrumpan cuando están cenando, o que le 'acosen' en Gran Vía cuando iban a coger un taxi, que esa noche estaba imposible "Le hicimos dos agujeros a una caja de cartón para que pudiera ver y en Plaza de España por fi n encontramos uno".
Casillas, que sueña con ganar la Copa del Rey, la Décima y otra Eurocopa más, desveló que nunca tuvo un balón, aunque se tirara horas jugando al fútbol, que su primera camiseta de portero fue una de Arconada. También el portero del Real Madrid recordó cómo fue aquél día en el que el Real Madrid le sacó de clase para viajar con el primer equipo para entrar en la convocatoria ante el Rosenborg en la Liga de Campeones. "Estábamos en clase de diseño, en Móstoles, poniendo a parir al Madrid porque había perdido. A cinco minutos de terminar la clase de diseño, la profesora me dice que el director quiere hablar conmigo y me hicieron salir del colegio".
Y, por supuesto, también salió el tema estrella. Sara Carbonero. Es una "chavala excelente, una persona muy normal y muy sencilla", dijo uno de sus amigos. |