ÓSCAR SÁEZ

Alcalá es un paseo matinal antes de que la ciudad despierte, son sus cielos de primavera. Su Don Juan y su mercado medieval, el soplo del viento frío en Semana Santa, las procesiones en las carreteras. Alcalá es ayer, es pasado, es una continúa reflexión sobre el mañana, es Alcalá universitaria, cultural e industrial, una mezcla de culturas, un cóctel sin aliñar; es un reloj parado, trabajadores, desempleados y funcionarios.
Alcalá de Henares es romana, árabe y castellana, es un sol y sombra, es un recuerdo y a la vez un olvido, es una princesa sin cortejar. Son Caje, el Avance, el TIA y la tuna; es el mismo barrio diferente de siempre, son el Val y Espartales, la orina de Quevedo en una esquina. Son muchos más de los que aquí cabrían.
Fue Cisneros, es pasado. Una ciudad universitaria, una ciudad sin universidad, con fracaso escolar. Será Cisneros. Es El Corte Inglés y un Parador para avanzar. Alcalá sin Henares. Es una musa sin teatro, una ciudad dormitorio que sueña con volar, que sabe qué es, pero no quién es; que sabe quién fue, pero no quién será. Alcalá son los alcalaínos de Alcalá y los alcalaínos del más allá.
Es Cervantes, un monólogo de Don Quijote, son las patatas del Québec, el Índalo haciendo la rosca o el Nino poniendo la oreja. Es la gasolinera de San Isidro, un sorbo fresco de cerveza en los Irlandeses con el Diario de Alcalá. Son las rosquillas de Maig, la costrada de Alcalá, son las campanas de la Magistral, a la cigüeña verás; un cocido en el Bedel, una partida de cartas en la piscina del Val; un pensamiento en las Bernardas, un paseo por el Arzobispal. Alcalá se hace trampas al solitario, es un gol en el Municipal. Es el Rey, Su Majestad, es un cruce de caminos de sentimientos encontrados. Es un suelo empedrado, es pluma, es gente siempre paseando de aquí para allá. Es mi gente y la de usted. Alcalá es Alcalá, es la luz y también la oscuridad.
Y ahora el chiste semanal, cortesía de mi hermano Diego. - Dos amigos están en un bar y le dice el uno al otro: ¿Podemos hablar en privado y qué no salga de nosotros? Sí, claro. Se van a la esquina y le dice: - Necesito 10.000 euros - Y el otro le contesta: No te preocupes que no se lo digo a nadie.
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