Provocador
por Juan Antonio Moreno

JUEVES 20 DE MAYO DE 2010 A LAS 12:04 HORAS
Opinión > Cultura
 
Bookmark and Share

El Vorticismo fue tal vez el único movimiento británico de vanguardia que se produjo a comienzos del siglo pasado y tuvo, además, una duración muy corta, apenas tres años.

A su creador, Wyndham Lewis (1882-1957), ofrece la Fundación Juan March la primera retrospectiva que se le dedica a nivel mundial, salvo un tímido intento de la galería Tate de Londres en 1959.

Figura crucial del modernismo, este artista multidisciplinar reparte esfuerzos creativos entre la escritura y la pintura. De esta importante labor, la Fundación exhibe 150 obras y más de 60 publicaciones en las que se descubre el discurso unívoco de su mensaje compositivo.

Controvertido y provocador, Lewis es amigo de célebres escritores como Ezra Pound, James Joyce, T.S. Elliot o Rebecca West,  a los que realiza excelentes retratos. Escritor consumado, alterna esta labor con su energética pictórica, en la que conviven sus comienzos cercanos a la abstracción con creaciones cubo-futuristas y, sobre todo, el nuevo vorticismo.

Su vida marca su trayecto artístico. De formación clásica, derivada de sus visitas al Museo del Prado –donde realiza copias de obras de Goya– y de su conocimiento de la bohemia parisina, pasa a un estadio más agresivo, construyendo piezas de formas un tanto estridentes.

Publica, coincidiendo con el inicio de la primera guerra mundial  la revista ‘Blast’ que es el germen de la efímera aparición del Vorticismo. Este conflicto bélico marca su vida y su obra. La participación directa en la contienda como oficial de artillería le permite tomar conciencia sobre la crueldad de todas las guerras, ya que según él: “todas son malas".

Pero el fragor de la batalla le brinda la oportunidad de concebir la pintura como elemento artístico, llegando a ser considerado como el “pintor de la guerra". Un ejemplo de esa concepción militarista la apreciamos en Batería bombardeada (1919).

Aunque lo peor está por llegar. Su vergonzosa defensa de Hitler, traerá consecuencias. Intenta rectificar su terrible error e incluso cede una pintura para ayudar a la causa republicana española, pero su actitud anterior le marcará de por vida.

No obstante, y al margen de cualquier otra disquisición, este extraordinario resumen revela a un dibujante enérgico, que en trazos muy variados es capaz de engrandecer la figura humana. Son piezas que se adentran en la emoción de la abstracción y que finalizan en otras que penetran en el interior del ser humano, provocando un rechazo de lo convencional, que es la esencia del vorticismo, como lugar donde nacen las emociones.


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Juan Antonio Moreno

Esperanza ( 2/febrero/2012)
Mujer impresionista (26/enero/2012)
Demasiado tarde (19/enero/2012)
Artista soviético (12/enero/2012)
Inconformista (22/diciembre/2011)
Derechos humanos (15/diciembre/2011)
La belleza de las ruinas ( 1/diciembre/2011)
Otra oportunidad (24/noviembre/2011)
Sin límites ( 3/noviembre/2011)
¿Huida? (27/octubre/2011)