Yo indulto a José Tomás
por Uno de la Muga

SÁBADO 29 DE MAYO DE 2010 A LAS 10:08 HORAS
Opinión > Cultura
 
Bookmark and Share

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, provincia de Granada, 5 de junio de 1898 –Víznar, 19 de agosto de 1936) 

 

“la cogida y  la muerte

… … …

Un ataúd con ruedas es la cama 
a las cinco de la tarde. 
Huesos y flautas suenan en su oído 
a las cinco de la tarde. 
El toro ya mugía por su frente 
a las cinco de la tarde. 
El cuarto se irisaba de agonía 
a las cinco de la tarde. 
A lo lejos ya viene la gangrena 
a las cinco de la tarde. 
Trompa de lirio por las verdes ingles 
a las cinco de la tarde. 
Las heridas quemaban como soles 
a las cinco de la tarde, 
y el gentío rompía las ventanas 
a las cinco de la tarde. 
A las cinco de la tarde. 
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! 
¡Eran las cinco en todos los relojes! 
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!”

 

 

¿Arte o complicidad en el autoasesinato?

 

 

Esta es la duda que me asalta, cuando observo la plaza enfervorizada viendo como un toro cornea un torero, mientras éste le conduce a la muerte, en una danza macabra.


En su esperada reaparición en la plaza de Barcelona, tras librarse por los pelos de la muerte en Méjico, en plena crisis económica, se espera que las reventas eleven el precio de la entrada a los mil euros. Nadie quiere perderse la posibilidad de asistir en vivo, ser testigos del acontecimiento histórico: la muerte de un mito, hecho carne, del toreo.

 

Observando los resultados, es un arte cruel para satisfacción del animal que también llevamos dentro. Es una realidad que mueve emociones. La energía fluye o se apaga al compás que marque la tragedia en las furias que se encuentran.


Cada toro es un mundo. Sus reacciones sobre el ruedo son imprevisibles. Tras vivir libre en la dehesa, son las cinco de la tarde y toca rebelarse ante su soledad, esclavitud y muerte sobre la arena. Luchar hasta la muerte.

 

Cuanto más sincero es el toro más jaleado es, y la bestia se crece en su miedo en la tormenta de aplausos. Más brío en sus embestidas, más armonía en sus movimientos, más se arrima el torero a sus astas, más cerca la muerte ronda, más se funden los cuerpos del monstruo que amenaza y el torero que se libra de una cornada, por el espesor de la tela de una capa y la seda de su pernera.


“La gloria o la nada” parece que gritan algunos toreros cuando entran con la espada. Pierden la noción del espacio y del riesgo, dispuestos a pagar en sus carnes el daño que a su rival regalan.

 

Eso es lo que se espera de la fiesta de la muerte, desde los tiempos del circo romano.

Descubrir  y proyectar las grandezas y las miserias  de los espectadores al tiempo que las sangres riegan las arenas.


Si a los gladiadores caídos que habían luchado con bravura se les perdonaba la vida, si a los toros nobles y bravos se les devuelve a la dehesa tras curarles las heridas.

Antes de que pronto muera en la arena, yo indulto a José Tomás.


Me ha demostrado su absoluto desprecio a la vida cuando se trata de entregarse en cuerpo y alma en el rito de vida y muerte, de inmortalidad y fama.

 

También comprendo a los protectores de la vida y los animales que se escandalicen al saber que dos animales; uno homínido  y otro bovino, se están matando entre el regocijo de cuantos miran, en el mejor de los casos; y en muchos, indiferencia. Comprendo perfectamente que se horroricen, incapaces de participar del arte instantáneo que en la danza surge si el toro quiere, el torero puede y el tiempo lo permite.


Uno de la muga


Comentarios
uno de la muga
domingo 30 de mayo de 2010 a las 18:45 horas
Amigo Pater:
Seguimos siendo coincidentes. Tampoco soy un amante de la tauromaquia aunque sea capaz de percibir el arte allá donde surja. Sólo he estado una vez en una plaza de toros y no creo que vuelva. Mis fibras sensibles del alma no soportan tanta sangre. Eso no quita para que, por simple curiosidad general, haya visto en las pantallas de televisión, la recopilación de faenas que se ofrecen. Para mí, José Tomás, es un ser muy especial que marca la diferencia. Tiene muchísimas posibilidades de morir en la arena y me resisto a ello. Aunque reconozco que no soy nadie para decidir por él y he de respetar su libertad, nada de lo que pueda hacer en adelante, va a elevar el listón de lo ya hecho. Por eso creo que se merece el indulto.
pater
domingo 30 de mayo de 2010 a las 14:08 horas

Por fin una distinción entre ambos, Uno.

Hace muchos tiempo ya, decidí que la tauromaquia, herencia paterna, se quedaba atrás. De niño vi muchas corridas televisadas a la sombra de mi padre, gran aficionado al arte de los trapos y las espadas también al jondo cante, del primero nada me queda, del segundo de vez en cuando admiración por alguna de las escasas cosas que escucho, ya que el pop con sus distintas vertientes me atrapó de lleno.

Reconozco que de toros entiendo poco, pero entiendo lo suficiente para saber diferenciar arquitectos de obreros, de vez en cuando en los telediarios se cuelan en mi retina algunos muletazos de algunas faenas retrasmitidas. De lo poco que he visto en los últimos tiempos, sólo quizás el atlético de Galapagar, el enorme José Tomás, es el ser supremo en la arena en varios decenios, ganada su fama y lugar elevado a golpe de valor, de naturales y suertes contrarios sin lugar a dudas.

Un saludo Uno, un placer la lectura de lo suyo.
uno de la muga
sábado 29 de mayo de 2010 a las 20:12 horas
Es la primera vez que me llega el término Jay. Desconozco el servicio que prestan. Mamba Negra, te agradecería que me ayudases a reventar esa ignorancia. lo que he investigado en internet no me ha resuelto nada.
uno de la muga
sábado 29 de mayo de 2010 a las 20:00 horas
Mamba Negra:
Cada uno es lo que es. José Tomás es un torero místico. Un artista del toreo.
Estoy seguro que si desarrollara cualquiera de las profesiones que propones, lo haría con la misma seriedad, compromiso y sinceridad. Por fortuna o desgracia para él, encontró su sitio vital y profesional sobre la arena del ruedo.
También las profesiones que mencionas merecen todos mis respetos y admiración.
Mamba Negra
sábado 29 de mayo de 2010 a las 18:38 horas
Por qué no usa su absoluto desprecio por la vida para hacerse GEO, bombero, Jay, rescatista de montaña o cualquier otra profesión de riesgo en que al menos, se salven vidas?

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Muga

Las flores del 15Mayo (15/mayo/2012)
El infortunio de la crisis (23/abril/2012)
Señor, al señor Reig Plá… (11/abril/2012)
Políticos ludópatas (20/marzo/2012)
¿Existe algo más moderno que el presente? ( 5/marzo/2012)
Los buenos… (20/febrero/2012)
Pobres poetas ( 3/febrero/2012)
La paciencia activa (23/enero/2012)
El pueblo reclama recortes ( 9/enero/2012)
Navidad. Tiempo para el amor (23/diciembre/2011)