OSCAR SÁEZ
Harto de ver quién mea más largo y eructa más alto. Harto de la huelga, de la bajada de sueldos, harto del largo fin de mes de los jubilados, harto de la larga cola de los parados. Harto de la España de Belén Esteban y del Gran Hermano, harto de que Florentino Pérez use la palabra de Bernabéu en vano, harto de que la reforma laboral no afecte ya a Zapatero, harto de Rajoy sentadito en su diván, harto de pasear por el pasado esplendoroso de Alcalá y ver cómo se caen las tejas del futuro sin una propuesta de ciudad.
Harto de la vergüenza de la ONU, de la desvergüenza de Israel y de las palabras huecas como solidaridad, tolerancia, transversalidad. Harto del aborto y del maniqueísmo de la palabra España, harto del despilfarro y el cachondeo, del pitorreo de los políticos, de los líderes sindicales y empresariales, harto de que haya 80.000 asesores en un país mal asesorado, y también de los liberados, harto de discursos vacíos, de excusas baratas, de la corrupción del sistema y harto del sistema corrupto, harto de trabajar y harto de que la gente no tenga trabajo, harto de la crisis.
Qué hartura de crisis. Harto de la improvisación del PSOE, harto de la bajeza del PP, harto de los beneficios de los bancos y de las hipotecas que pagan los de siempre, harto de los periodistas maratonianos que opinan sin haber tenido tiempo para reflexionar, harto de la TDT derechona y casposa, harto de los trajes de Camps, harto de que nadie nunca tenga la culpa, harto del escaqueo, del que hay de lo mío, de las poses falsas, de las personas falsas, del falso feminismo a bocas llenas de ‘españoles y españolas’, del ‘trabajadores y trabajadoras’, harto que hoy sea un día menos, harto de que sea un día más, harto de los Jimmy Jump y demás aprovechados, harto de que todo sea una milonga.
Si al menos fuera la del marinero y el capitán... Harto del peinado de Cristiano Ronaldo, harto de las puertas que abren las tetas de la primera que pasa, harto de no escuchar a Paco González en la Ser, harto de caer en los cuartos de final, harto de estar harto.
Y ahora el chiste contra la hartura semanal. - Un broker de la Bolsa está en la playa y le dice a otro: mira, mira, la marea sube. - Cómprala, cómprala.
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