Hablar de Milagros del Corral es hacerlo del libro. Milagros pasó sus primeros años de niña entre libros y ya a los cuatro sabía leer perfectamente. Y no podía ser de otro modo teniendo Milagros un padre como D. José Corral, que ha dicho “la lectura ha sido la ocupación de mis horas. Leyendo encontré mi camino".
Libros que hay que leer, libros que hay que difundir –como las amenas e ingeniosas obras de su padre, sobre el Madrid de hoy y, sobre todo, el Madrid de los Siglos de Oro, en esa pasión que compartimos–, y libros que hay que organizar, que hay que prestar, que hay que preservar. Cuando en una ocasión le preguntaron a Milagros qué le llevó a ser bibliotecaria después de haber estudiado Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, ella, entre calada y calada de un cigarrillo y con una de esas sonrisas que dejan escapar la ironía en cada uno de sus gestos, respondió: “Yo soy bibliotecaria por vocación paterna".
Y nunca ha abandonado esta profesión, en la que ha sido pionera en muchos campos. Comenzó en la biblioteca de la Universidad Complutense, en la que llegó a ser vicedirectora. Y allí dejó su impronta y su memoria: fundó la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Información. Tuvo también cargos en el Ministerio de Cultura, en la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, llegando a ser la responsable de la política de derecho de autor, labor a la que no ha dejado de dedicar su esfuerzo, inteligencia y sentido común desde entonces.
Después de una etapa como secretaria general en varias asociaciones de editores, sus pasos la llevaron a París, a la sede de la Unesco, de la que llegaría a ocupar varios cargos: directora de la División del Libro y el Derecho de Autor, directora de la División de Identidades Culturales, llegando a ser subdirectora general adjunta para la Cultura. Libros, libros y más libros… pero libros vistos desde el ángulo diferente de la gestión.
Pero también libros que están viendo cambiar sus caras, sus formas, sus modos de lectura y de difusión. Libros que hay que preservar, archivar y difundir, pero también libros que tienen a las puertas una revolución que aún no podemos ni imaginar al estar inmersos en la época del ‘incunable digital’.
Y Milagros del Corral que ha crecido entre libros, que a los cuatro años ya sabía leer perfectamente, que ha sido bibliotecaria, “por vocación paterna", que, desde sus cargos de gestión en instituciones españolas e internacionales, se ha enfrentado a mil problemas y retos, como el de los derechos de autor, del que es una autoridad mundial, no tiene miedo a los nuevos tiempos que nos está tocando vivir, sino que los encara con el entusiasmo y la ilusión de un momento único, de una revolución que pondrá las bases para el diseño del libro en el futuro. De ahí, que los proyectos de digitalización, el uso de las tecnologías informáticas para dar servicios a los usuarios, la difusión de las redes sociales… se hayan convertido en el pan nuestro de cada día de su vida.
En sus escasos dos años y medio de gestión al frente de la Biblioteca Nacional de España, ha conseguido que nuestra Biblioteca esté presente en todos los foros mundiales sobre el tema, llegando incluso a presidir la Biblioteca Digital Europea. Y ahí está la Biblioteca Digital Hispánica y el patrocinio de Telefónica para dejar constancia de todo lo mucho y bueno que se ha hecho durante su gestión al frente de la BNE sobre este tema innovador.
Y es que Milagros del Corral, y no digo nada que no sepan todos aquellos que la conocen, siempre le gusta mirar al futuro, adelantarse a los acontecimientos del presente y ver más allá del día a día de la gestión. Y de nuevo, vuelve la bibliotecaria y la gestora. Milagros del Corral sabe que las bibliotecas tienen que reiventarse en el siglo XXI, que los usos y modos de las bibliotecas actuales son herederos de un pasado que va cambiando día a día; los espacios dentro de la biblioteca se tendrán que volver a distribuir y abrirse a nuevos servicios, y lo dice alguien que ha vivido y vive entre libros. Y lo seguirá haciendo.
El próximo año la BNE cumple trescientos años. Y Milagros del Corral y su equipo habían planificado (con todos los recortes presupuestarios de los últimos tiempos) un ambicioso plan de actividades que, al tiempo que diera cuenta del legado del pasado, al ser una de las instituciones culturales más antiguas de nuestro país, mostrara su modernidad y su capacidad de liderazgo en el futuro, en este futuro de nuevas normas y modos de difusión y de conservación de la cultura y de la información.
Trescientos años de historia de una institución que nació “pública" en su nombre y su espíritu de la mano de Felipe V; trescientos años de una institución que en los próximos siglos esperemos que siga siendo pública e independiente, que pueda gozar, como ha soñado Milagros del Corral, con las herramientas necesarias para dar respuesta a los retos del presente y del futuro, las herramientas necesarias y autónomas, al margen de cualquier poder y partido político. No me cabe ninguna duda que cuando, dentro de unos años, se siga escribiendo la historia de la Biblioteca Nacional de España, los dos años y medio de Milagros del Corral al frente de la misma marcarán un antes y un después, a pesar de no haber podido dar fin a todos sus proyectos con el tiempo y el sosiego que necesitaba.
Dos años y medio al frente de la BNE que le han dado la vuelta a una institución tricentenaria y que le ha colocado en el siglo XXI, a corta distancia de las más importantes bibliotecas nacionales del mundo, que duplican (si no triplican) su presupuesto, y gozan de una total y efectiva independencia de gestión.
Dos años y medio al frente de la BNE que te agradecemos, porque has sabido darle a la institución, y a todos los que, por una razón u otra, nos acercamos a sus instalaciones y salas, un futuro, un programa de actividades y unas metas. Gracias a ti la Biblioteca Nacional de España no es sólo una vetusta institución con tres siglos de pesada historia a sus espaldas, sino también una institución joven y dinámica, que posee proyectos y que tiene mucho que decir de cómo “preservar y custodiar su rico legado patrimonial y cultural, al tiempo que asegura su más amplia difusión pública". |