Paseo tormentoso
por Uno de la Redacción

MIÉRCOLES 28 DE JULIO DE 2010 A LAS 10:35 HORAS
Opinión > Cultura
 
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PEDRO P. HINOJOS

 

Una tempestuosa noche de finales de primavera de 2006 se abrió el encantador jardín de la Facultad de Económicas a un grupo de actores y espectadores aventureros. El plantel que se dio cita bajo la fronda, y con música de truenos al fondo, era de consideración: Blanca Portillo, José Coronado, Israel Elejalde y Marcial Álvarez.

 

Y su misión era contar las miserias y grandezas de un siglo revolucionario, el XIX, a través de los mejores cronistas de la época en España. Paseo romántico se llamaba la función, una cuidada antología de textos para dramatizar bajo la dirección de Laila Ripoll y la promoción del festival de Clásicos de Alcalá, que se estrenaba así como productor de espectáculos.

 

Pero como por lo general la suerte no suele acompañar a los audaces a este lado del Henares, de la fuerza magnética con la que arrancó la noche se pasó al aparato eléctrico de la tormenta que descargó con fuerza cuando aún no se había alcanzado la mitad de la obra. Para entonces, los actores ya estaban empapados, pues la lluvia comenzó a arreciar mucho antes. Ellos la ignoraron, como buenos profesionales.

 

También el público, por respeto a su esforzada labor. Pero el espectáculo se tuvo que suspender y el gran estreno de la obra y del festival se estropeó. Se compensó en parte aquella decepción con los llenos de las funciones que se programaron en los días siguientes. Y los sinsabores se olvidaron del todo hace un mes, cuando la obra se reestrenó con nueva puesta en escena en el Corral de Comedias.

 

Ginés García Millán suplió a Coronado en el elenco que impresionó aún más que hace cuatro años y que cerró con satisfacción y con llenazos Clásicos 10. Pero el Paseo ha seguido y ha llegado hasta el festival hermano de Almagro, donde de pronto ha sido descubierto y lanzado al estrellato.

 

Apenas nada aparece de su nacimiento complutense y de su exitosa madurez reciente en su lugar de origen en cuantas notas de prensa y piezas de televisión nacionales están cantando las merecidas glorias de este estupenda obra y de sus formidables intérpretes. Y es que hay cosas que no cambian. Siguen como en aquella noche de tempestad.


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