Hispanistas en Roma
por José Manuel Lucía Megías

JUEVES 29 DE JULIO DE 2010 A LAS 18:39 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Del 19 al 24 de julio se ha celebrado en la Universidad de Roma el XVII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, organizado por Patrizia Botta. Más de setecientos hispanistas de todo el mundo nos hemos dado cita en las calurosas aulas de la Facultad de Letras para compartir, exponer y debatir los temas que interesa al hispanismo en estos momentos. Compartir experiencias, metodologías y puntos de vista. Exponer las investigaciones en curso y los nuevos descubrimientos en el ámbito del estudio de la lengua española y de la literatura escrita y difundida en español. Debatir algunos de los retos que se nos plantean y ofrecer una imagen del mapa real del hispanismo. Setecientas personas en busca del aula en que exponía un amigo, un compañero, un alumno, un tema de interés procedentes de mil geografías: el grupo más numeroso, como no podía ser de otro modo, lo constituimos los investigadores y profesores españoles, seguido muy de cerca por los estudiosos mexicanos y por los italianos, pero han quedado pocas áreas que no estuvieran representados, ya que en los pasillos de la Sapienza, el nombre con que se conoce a la Universidad de Roma desde su fundación, se podía escuchar acentos del español de Argentina, de Colombia, de Perú, de Venezuela, de Puerto Rico, junto a los de Estados Unidos, de Francia, de Suiza, de Portugal, de Brasil, de Polonia, de Rusia, Grecia, Japón, India, Egipto, Marruecos… y muchos más que me dejo, sin duda, en el tintero de la memoria. El mundo unido alrededor de una lengua y de una cultura que permitía todas las comunicaciones, todos los actos de habla en un español cada vez más universal, cada vez más fuerte y dinámico.

Ha hecho calor en Roma. Mucho calor. Como en Madrid, como en Alcalá, como en este continente que ha decidido en estas fechas romper las estadísticas. Pero el calor húmedo de Roma se ha llenado también del calor de los abrazos, de las risas, de las recepciones y de los encuentros. Amigos y compañeros a los que no vemos desde hace meses y años, pero que, gracias a los nuevos medios de comunicación digitales, los tenemos presentes a todas horas. Amigos y compañeros que conforman una red de intereses comunes literarios y científicos. Amigos y compañeros que han llenado los pasillos de sonrisas y los cuadernos de notas y de nuevas ideas, que ahora tienen que desarrollarse en la soledad de nuestros estudios o en la bulliciosa red social de nuestros intercambios de ideas. Hace tres años, la reunión fue en París, en un París agotado por la lluvia. Dentro de tres años, la Asociación Internacional de Hispanistas volverá a celebrar su congreso internacional en Buenos Aires, en un invierno cálido que ha sido recibido como un regalo en la calurosa Aula Magna de la universidad romana.

En Roma, como suele ser habitual en la dinámica y desarrollo de la Asociación, se han renovado los cargos de la Junta Directiva. Carlos Alvar, que ha sido el presidente de la AIH en los últimos tres años, ha abandonado su cargo y fue nombrado por aclamación como Presidente de Honor, siguiendo la estela de sus predecesores en el cargo como Ramón Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Marcel Bataillon, Ángel Rosemblar, Edward M. Wilson o Rafael Lapesa, por solo quedarnos por los primeros que ocuparon este cargo y que ya no están entre nosotros. En los próximos tres años, al frente de la Asociación Internacional de Hispanistas estará el profesor italiano Aldo Ruffinatto, uno de los máximos expertos en el mundo en el Lazarillo de Tormes, entre otros tantos temas. En los tres años de la presidencia de Carlos Alvar se ha conseguido institucionalizar la representación de la AIH en algunos organismos oficiales españoles, como es en el Jurado del Premio Cervantes y en el Patronato de la Biblioteca Nacional de España. Esperemos que esta línea de trabajo, esencial para poder continuar con las labores que ha de cumplir y realizar la asociación, se complete en los próximos años con representaciones similares en organismos internacionales y en los nacionales donde el hispanismo ocupe un lugar relevante.

Son muchos los retos que se han planteado también dentro y fuera de las aulas, en eruditas y bien documentadas comunicaciones y conferencias, y en las charlas, igualmente eruditas y en ocasiones más interesantes, en los pasillos o en las comidas y cenas, en los paseos por la hermosa (y siempre renovada) ciudad de Roma. Muchos los retos en cada uno de los campos al que presta su atención el hispanismo, desde la historia de la literatura hispánica, en cualquier época (desde las Glosas Emilianenses y el Cid hasta los últimos poemas de un escritor joven), desde la teoría de la literatura, la ecdótica o la lingüística. Muchos son los retos científicos que se han expuesto, muchos los proyectos que se han puesto en marcha en estos años y que ahora han dado sus primeros frutos. Pero también se ha planteado un reto institucional: ¿cuál debe ser el sentido de la Asociación Internacional de Hispanistas en la Sociedad de la Información y del Conocimiento, en esta nuevo universo en que las redes permiten una comunicación más estable y fluida que las reuniones físicas cada tres años, con el enorme costo económico y personal que supone trasladarse a una ciudad en época de mayor turismo? En sus estatutos la finalidad de la AIH se expone de manera clara: “La finalidad de la Asociación será el fomento de los estudios hispánicos en todos los países, la organización de congresos en los que los miembros podrán presentar comunicaciones, el estudio de asuntos de interés común referentes a las lenguas y las literaturas peninsulares e iberoamericanas y de los aspectos culturales relacionados con ellas, la publicación de las actas de dichos congresos, y también la colaboración con instituciones internacionales de carácter cultural". Pero a la hora de fomentar los estudios hispánicos en todos los países, ¿no se debería utilizar e innovar en nuevas vías de difusión como es la red? Necesitamos estar informados en cualquier momento de lo que el hispanismo está haciendo, sin tener que esperar al congreso cada tres años… y esta información se puede hacer aprovechando las tecnologías digitales.

Sin duda este es el gran reto institucional al que tendrá que dar respuesta la nueva Junta Directiva de la AIH presidida por Aldo Ruffinatto. Y no me cabe duda que la respuesta será imaginativa y de gran calado, como no puede ser de otra manera al tener al frente de la AIH a personas de tanta valía y compromiso con la asociación. Hemos de dar el paso para pasar de la información al conocimiento, y en este paso las estructuras nacionales y académicas están peor preparadas que las de una Asociación, como la AIH, que permite una visión de conjunto, universal de los problemas que a todos interesan y preocupan, desde los grandes maestros a los jóvenes investigadores y profesores que se incorporan mes a mes a la filas de nuestra asociación. Un gran reto. Sin duda apasionante.


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