El brazo tonto de Alcalá
por Antonio R. Naranjo

VIERNES 1 DE OCTUBRE DE 2010 A LAS 19:12 HORAS
Opinión > Política
 
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Cuando en la madrugada del 29 de septiembre cuatro policías nacionales escucharon los reiterados golpes sufridos por el grueso cristal blindado del despacho de Xavier Colás en las oficinas centrales de nuestro grupo editorial, no debieron dar pábulo -o no debieron darlo- a lo que veían sus ojos: dos individuos permanecían en el lugar de los hechos como Santiago Segura y Javier Cámara en Torrente, el brazo tonto de la ley, en aquella mítica escena en el que el atraco perfecto queda abortado por la impericia de quienes se sentían pérfidos e inteligentes: “Sí, son dos subnormales que se han dejado el DNI...”, creo recordar que decía el receptor del rufufú a uno de sus colaboradores.

 

Fue, y es, uno de los dos ataques que sufrió esta casa de madrugada, y cuando se revelen todos sus detalles -que se revelarán- muchos de nuestros lectores, todas las autoridades y un sinfin de ciudadanos de bien se llevarán las manos a la cabeza con sorpresa y bochorno: la Policía instruye las diligencias, y las sabias manos del titular del Juzgado número 5 de Primera Instancia e Instrucción ya conoce los datos y es de suponer que los gestionará con la contundencia y rapidez que sugiere la inusual estampa con las manos en la masa.

 

Pongo este ejemplo como mera introducción de lo que, otros torrentes, hicieron esa misma madrugada en la sede del periódico y en tantos otros edificios públicos y propiedades privadas de Alcalá: hasta 400 intervenciones tuvo que hacer la Policía Nacional de Jesús Figón, el comisario más activo de toda la Comunidad de Madrid y uno de los pocos que tuvo a bien detener a los indeseables de nuestra particular Reichspogromnacht, la infausta Noche de los Cristales Rotos que en la Alemania prenazi sentó el precedente del Holocausto: miles de judíos fueron atacados y detenidos por hordas de las SS que, (y ésta parte de la historia sí es trasladable literalmente a nuestra madrugada de pasión sin caer en el exceso meramente ilustrativo de la comparación), atacaron además sus comercios: aquí no hubo 90 muertos, y huelga decir que toda similitud entre un chico de Himmler y otro de La Roda o Méndez es pura casualidad y mero exceso, pero sí hay un inquietante parecido entre el comportamiento de la horda nazi y la ceguera de la cabaña piquetera al convertir los escaparates de modestos tenderos, las cancelas de colegios para discapacitados o las cerraduras de inofensivos centros de salud en la diana de su descerebrada violencia.

 

 

En la Noche de los Cristales se empapelaron también los comercios.

Por supuesto, las víctimas se lo merecían para las hordas que lo hicieron

 

La gravedad de todo esto sólo es superada por el sorprendente fenómeno posterior: la víctima casi tiene que pedir disculpas por sentirse agredida; y al verdugo le cabe poco menos que el derecho a exigir y esperar que se anteponga lo que se ha respetado sobre lo que se ha pisoteado, como si una mujer violada tuviera que agradecer a su asaltante el detalle de no haberla asesinado además.

 

Esa retórica relativista está detrás, con mayor intensidad, de todos los fenómenos violentos de la historia, y sirve tanto para explicar la impunidad nazi cuanto la indulgencia batasuna o la arrogancia piquetera: como tenemos razón, todo aquel que no la comparta ha de plegarse a la excelsa altura de nuestros postulados, y a ver quién tiene los santos bemoles de oponerse sin recibir la respuesta que se merece: el terrorismo no es sino lucha; y las víctimas o se lo han buscado o como mucho son impersonales daños colaterales.

 

Hay que plantarse, ya, sin más. Y desde luego sin necesidad de aclarar previamente que en ese viaje ni se discute un derecho ya ejercido libremente durante treinta años ni se pretende la desaparición de los sindicatos: ya está bien de tener que anteponer, con el carrillo hinchado aún por la bofetada, una declaración de intenciones que sólo sirve para debilitar la carga de la acusación, reforzar al agresor y hacer dudar al instructor  policial y judicial.

 

No, claro que no. Esto es una cuestión de orden público que, en el caso que nos ocupa, tiene además presuntos delincuentes identificados y detenidos, con nombre, apellidos, filiación y-vaya bochorno- nómina en el Ayuntamiento financiado por ese comercio ensuciado o ese padre afectado por el boicot al colegio.

 

Mientras se aclara el problema cultural y democrático que se detecta en la meliflua digestión intelectual de lo que sólo es vandalismo y violencia; bien puede despejarse al menos el camino administrativo, laboral, policial y judicial que están pidiendo a voces todos nuestros torrentes y esperando, con más ganas que nunca, los miles y miles de acongojados espectadores de la película.


Alcalde, tiene el DNI de nuestros subnormales, y sólo cabe preguntarle qué va a hacer con ellos: es incompatible trabajar de día para una Administración que se ataca por la noche, y si no se empieza por lo básico es difícil llegar al final del camino. Que los tontos, nuestros tontos, no se escapen de la divertida ficción de una pantalla casposa.


Comentarios
Seamos serios
domingo 3 de octubre de 2010 a las 21:29 horas
Si las diferencias entre ambos hechos son obvias, ¿por qué se les compara? Si se trata, como se dice, sólo de poner el acento en el uso de la violencia, ¿no hay más y mejores ejemplos?
El recurso a reconocer el desacierto en la comparación no la vuelve acertada, sino sólo su no mención.
antiruidos
domingo 3 de octubre de 2010 a las 21:13 horas
Miren, hablando de noches de cristales rotos los tenemos todos los fines de semana en multiples calles, algunas incluso de paso de turismo. Feo está que llenen de silicona en una huegal general pero es que hay una cada diez años. Sin embargo la penitencia de vivir con bares sin escrupulos o con enchufe y el pasotismo total de las autoridades es mas que preocupante. Previeren cambiar cada lunes los espejos rotos y que cada coche se apañe con el seguro antes que atacar "empresarios del ocio" que fin de semana tras fin se semana se pasan a el descanso de los vecinos por el arco de triunfo.
Carmen de H
domingo 3 de octubre de 2010 a las 18:55 horas
Pero cuidado que hay piquetes en los blogs también. Está clarísimo que el autor no comapra a piquetes y SS, lo aclara él mismo e insiste en las diferencias obvias entre unos y otros. Pone el acento en el uso de la violencia y la identificación de los objetivos, y en eso sí hay un terrible parecido. Pero claro, es mejor buscar los tres pies al gato con tal de no reconocer que a piqueteros y sindicalistas que no lo son les han cogido en el renuncio violento de siempre. En otras palabras, ¿alguien con dos dedos de frente puede defender de verdad a esos señores de la estaca y la agresión?
carlitosbrown
domingo 3 de octubre de 2010 a las 16:18 horas
¿NO CREE USTED QUE SE HA PASADO TRES PUEBLOS? Comparar la acción de los piquetes, reprobable en todo caso, con el holocausto del pueblo judio perpretado por los nazis, es cuando menos una exageración de tomo y lomo. Y pierde la razón al compararlo así.
Seamos Serios
domingo 3 de octubre de 2010 a las 15:43 horas
Qué grandísimo despropósito.

Sólo le ha faltado llevar la comparación hasta sus últimas consecuencias, y pedir también un nuevo Nüremberg para los peligrosos chicos de la silicona en la cerradura y su condena a la horca.
uno dela muga
sábado 2 de octubre de 2010 a las 13:12 horas
Sr. Antonio R. Naranjo:
un placer la lectura. Comparto con usted su exceso comparativo en lo que tienen en común la noche de los cristales rotos y el vandalismo abusivo de los piquetes sindicales. Se intuía que la huelga sería un fracaso y se traspasó la línea del respeto al trabajo. Eso es inaceptable en una democracia. los sindicatos tendrán que evolucionar; salir del pensamiento decimonónico, corrupto, adaptarse a las necesidades y pensamiento del siglo XXI. Los sindicatos son una herramienta social equilibrante. Los sindicatos no pueden ser fuente de violencias. si lo son, algo esta roto dentro del sistema. urge hacérselo mirar.
alcalaino
sábado 2 de octubre de 2010 a las 10:47 horas
Sr. Naranjo: en este articulo ud. lleva razon en bastante de lo que escribe, pero, ¿ como va a ser traladable parte de aquella historia a nuestros días y lo que ocurrio el 29 ?, y encima aparece la fotografia de los primeros tiempos del terror nazi; ¿ de verdad cree Vd. que es lo mismo ?, me parece que se le ha ido la cabeza.-
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