Amado Nervo (Tepic, Méjico-27 agosto 1870; Montevideo 24 mayo 1919)
“En Paz
Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos ni pena inmerecida. Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas. Cuando planté rosales, coseché siempre rosas! Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno; mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno. Hallé sin duda largas las noches de mis penas mas tú no me ofreciste tan sólo noches buenas; en cambio tuve otras santamente serenas. ¡Amé! ¡fui amado!!!, el sol acarició mi faz ¡Vida, nada me debes! Vida, estamos en paz...”
Fuerte ha de ser el rival para que obligue a Esperanza Aguirre a sacar su mano derecha directa al hígado para, a través de los afectos, noquear la razón. Parece ser que Tomás es considerado un serio rival por Esperanza. La una, próxima a la fe y el otro, a la llaga. Esperanza es sabia y reconoce que su situación es delicada, por eso ha intentado erradicar, antes de que brote mucho en el bancal, a su rival por la presidencia de la comunidad autónoma. Por su intervención agresiva, victimista y quejumbrosa; el no ser atendida su llamada de felicitación por el nuevo aspirante a presidente de la comunidad de Madrid, a Esperanza le ha dolido. No ser tenida en cuenta, le debilita.
Comienza la batalla por el poder. Todos a sus puestos. Los oídos abiertos tanto para que entren, como para que salgan los discursos. En el pueblo llano, nos quedaremos con lo esencial y al final, votaremos con los datos que tengamos. Somos muy conscientes siempre que todos los datos recibidos están distorsionados por los intereses personales y partidistas. Con frecuencia, los discursos van muy alejados de los intereses generales del pueblo llano. Más, si la pretensión es empujar a parte del pueblo a noquear al adversario político y a sus seguidores. Aunque Esperanza ande un tanto perdida, por los desdenes de su adversario, los del pueblo no perdemos la esperanza de poder vivir satisfactoriamente, con dignidad, trabajo y armonía.
Comienza la temporada del gran circo en el foro madrileño. Hoy, una vez más, vemos a nuestros políticos intentar despedazarse las dignidades con el verbo afilado en la arena de los medios. Se nos ha hecho tan habitual el juego de ganar prestigios a costa del deshonor ajeno, que los mediocres, los más viperinos, nos dirigen las vidas. Se desprecian los talentos y el trabajo, se huye de los fondos para permanecer en las meras apariencias, en la arena.
Desde las cómodas gradas, desde el sofá de nuestras casas, a través de la pantalla de la televisión, asistimos a los combates, prestos a la trágica diversión. Sabemos que mientras los políticos se dan tortas dialécticas, nuestras necesidades personales y sociales siguen sin satisfacerse.
Uno de la muga |