XAVIER COLÁS
Supongo que ahí dentro, en el vientre de tu madre, estarás tramando algún plan. Que sepas que fuera la gente te lleva la delantera, te anticipo que todos son más grandes que tú. Tienen un montón de experiencia y están bien conectados, conocen a gente. Tú cuando llegues siempre serás quien conoce a menos tipos, y eso te va a costar cambiarlo. La mayoría son normales... los hay muy listos, pero otros están acodados en la barra confiando en sus reflejos para esquivar el golpe del destino. Tienen vicios horribles, como fumar, beber y decir tacos, y te parecerá que son enormes, pero con el tiempo muchos se quedarán bajitos a tu lado. A todos les verás hacer cosas incomprensibles, como sacar dinero del cajero o gritar a la tele, pero pasarás por el aro como todos. Por cierto, no le des vueltas a cómo te quieres llamar, porque eso se resolverá en las próximas horas sin que puedas tomar partido: es injusto, pero los adultos somos gente horriblemente práctica. Pronto tendrás muñecas para desquitarte y ahí si que nadie meterá baza. Como se sienten culpables por no haberte consultado tu nombre, se reirán aunque llames Judas a tu osito.

Antes de que dejen de cubrirte de piropos ya empezarán a meterte presión con ciertas cosas, por ejemplo la comida. Mejor que te amoldes a lo que te exijan, aunque hay jurisprudencia que te permite plantarte en el caso del filete de hígado, por muy empanado que sea. Antes de que lo saques tú, tocaré yo el espinoso asunto del dinero: de momento no vas a ver un euro. Vas a pasar días realmente duros, con gases y calcio brotando lentamente de las encías, pero no está previsto que recibas dinero por ello. Tus padres realizan tareas menos desagradables y reciben pasta hasta cuando están en la playa. Suena un poco injusto pero recuerda que esto está administrado por ellos y tú, sin contactos y sin hablar el idioma, no creo que lo puedas cambiar.
Te queda mucho por vivir, pero aprovecha estos días. Luego todo será distinto... salvo tus padres, que te verán siempre como algo pequeño. Y un día nos encontraremos y te contaré cómo eran ellos antes de que llegases. Sé que no es una época que te importe, pero a nosotros se nos ha hecho toda una vida. Si yo te contara.
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