| El footing mata |
| por Antonio R. Naranjo |
|
| LUNES 15 DE NOVIEMBRE DE 2010 A LAS 11:11 HORAS |
| Opinión > Política |
| |
|
|
|
"A fin de cuentas,
todo es un chiste"
Charles Chaplin

Zapatero no se salta el trote mañanero, y su atuendo demuestra conocimientos de la materia reservados para los veteranos: el reloj, casi de buceador; los pantalones, térmicos y livianos; las zapatillas, blandas, transpirables y de suela gruesa; la sudadera, con un bonito color patrio nada casual que viaja en la maleta pero tiene escaso uso doméstico.
Tal vez el gesto no es perfecto, algo agarrotado, como el de un alumno de autoescuela la primera vez que coge el volante. Acelera sobre todo con la cara, mientras el joven Cameron parece huir de un chiringuito en El Arenal sin haber pagado la última.
No es objetable: hay que cuidarse, en general, y despejar la cabeza. José Luis hace deporte, pero el presidente se beneficia con ello. La letra pequeña no está en la foto, aunque ya proliferen chistes y gracietas, retenidas desde los tiempos de Aznar, objeto de mofa por parecidas costumbres, con entrañable cocker o presunto guepardo, pero en ambos casos sin la barra de pan y el Wall Street Journal que parece reclamar la estampa:

La única cuestión digna de alguna reflexión tiene que ver con el tiempo. Es obvio que los dos presidentes lo tenían para practicar su deporte favorito, o simplemente el más a mano. Ambos presumían también de defender el espacio para cenar en familia, ver la televisión juntos y transformar la hostil Moncloa en algo parecido a un hogar. Impecable, en un país que echa más horas de trabajo que ninguno pero produce como el que menos.
Bien, entonces, ¿cómo es posible que ninguno de los dos fuese capaz de aprender inglés? Aznar lo hizo al dejar el Gobierno, porque lo necesitaba personalmente para ejercer de experto conferenciante o asesor aúlico en espacios donde está mal vista la traducción simultánea: cuantos menos testigos, mejor.
Antes lo necesitaba su país, pero eso no fue suficiente para que hiciera un leve esfuerzo, entre sprint y abdominales: todo lo más llegó a imitar el presunto acento tejano en una secuencia extraída de una película cómica de Míster Bean.
Hablando de Zapatero, precisamente, él no habla en nada, tampoco. El inglés también puede esperar, aunque todo el mundo entendería que llevara a un profesor junto a él como lleva un escolta o un entrenador: sacar media horita al día no parece un imposible, luego entonces cabe concluir que no le apetece ni le importa menoscabar la imagen de España, la profundidad real de sus relaciones internacionales o la amistad personal con cualquier dirigente mientras salga guapo con el chándal.
Queda Felipe González, maestro de ambos, para establecer la moraleja, poco deportiva: ninguno sabe hablar inglés cuando más falta hace que el resto entienda el español; pero una vez terminado el trabajo, aprenden latín con una facilidad pasmosa.

Posdata. Obama juega al golf y Putin boxea. Rajoy es más de verlo por la tele. Sarkozy también corre. Quizá el running, viendo sus practicantes, es una elegante forma de huída.
(Puedes seguirme en Facebook y en Twitter) |
|
|
| Comentarios |
| Roberto |
|
| miércoles 17 de noviembre de 2010 a las 12:07 horas |
Esta imagen dice mucho más de lo que aparenta a primera vista y me parece que tiene cierto airecillo propagandístico, pretende ser el reflejo del estatus de dos líderes usando aquello del lenguaje corporal. ¿Alguien sabe quien distribuyo la fotografía? Apostaría a que la agencia tiene algún favoritismo.
Tenemos que observar al primer ministro británico el primer plano secundado no solo por Zapatero, sino por el resto de corredores, mostrando un porte erguido con la frente despejada y desafiando al mal tiempo a juzgar por su atuendo. Un hombre bravo y decidido.
Que decir de la imagen de Zapatero, ligeramente rezagado, encogido y sobreprotegido frente al frío con sudadera y camisa interior de cuello alto y esa malla ajustada mostrando la esplendidez de sus piernas de bailarina, claramente en una posición de inferioridad. Y esa cara, ese rictus, más de susto que de cansancio.
¡En fin, es lo que hay! Otra que le han metido al pobre hombre.
|
| Yo que he estudiado menos. |
|
| miércoles 17 de noviembre de 2010 a las 11:18 horas |
| Sr. Lope, lo de "aborto sin límite" lo ha dicho usted, y aún más grave con sus antecedentes: lo de "sino" también, inexplicable desde luego con su clase. |
| Antonio R. Naranjo |
|
| miércoles 17 de noviembre de 2010 a las 11:15 horas |
| Es obvio que uno de los grandes males de la política patria, en todos los ámbitos, es su profesionalización en el peor sentido de la palabra: se convierten en funcionarios de un partido, desde la más tiernas infancia, viviendo en un microclima que da calor al bolsillo y enfría la cabeza para que no se utilice mucho. La obediencia ciega, el seguidismo del caudillo, la supresión del mérito y la capacidad como mecanismos de ascenso, son el pan nuestro de cada día. Zapatero no es una excepción con sus ciento y pico años de dedicación a la política sin otra cotización estable a la Seguridad Social: es la norma que siguen Rajoy, Aznar y casi todos en cualquier admnistración, sindicato o patronal. Son juanes palomo con el presupuesto ajeno, un peligro. Que por lo menos lo sean en dos idiomas, que tiempo y recursos tienen para que no seamos los únicos que van con pinganillo por la vida. |
| Encarnación Garcia |
|
| miércoles 17 de noviembre de 2010 a las 09:48 horas |
| El destrozo irreparable que producen en el cerebro, las lecturas de El Mundo y sus conspiraciones, verdad Lope. |
| Lope de Figueroa |
|
| martes 16 de noviembre de 2010 a las 17:31 horas |
Usted, Naranjo, ya se ve que es un experto en atletismo (yo tampoco), y por eso no comprende bien el tipo de carrera de nuestro futuro expresidente.
Rodríguez quiere hacer un tipo de carrera que se denomina "económica". Sí, se lo juro. Consiste en levantar poco los pies y flexionar aún menos las rodillas, así gasta menos fuerzas, y tarda más tiempo en llegar a su umbral anaeróbico. Nada que ver con la de Cameron.
Quiere hacer una carrera como la que debía haber aplicado al país, pero ahora se ha dado cuenta de ello. Ahora, cuando ya nos ha sumido en un pozo del que va a costar años y años salir.
A él nunca le fueron los grandes esfuerzos, y no hay más que ver lo que ha hecho en estos 6 larguííííííísimos e interminables años. Rodríguez, a pesar de lo que pueda parecer su actual forma de correr, no es un hombres de esfuerzos largos. Le va más el rollito del espectáculo rápido, fácil y que es muy vendible. El regate corto, y no el trabajo constante y sacrificado. Es más Guti que Raúl, más Usain Bolt que Bekele o Gebrselassie. En suma: una cigarra y no una hormiga.
A buen seguro que no ha leído "La soledad del corredor de fondo", porque no podría meterse en casi ninguno de los papeles protagonistas que refleja en su obra Sillitoe, ya que él, Rodríguez, no sabe nada de lo duro que es vivir lejos del sillón oficial. Él, que desde que era un tierno veinteañero tiene el culo amoldado al calor del escaño, y los pies acostumbrados al suave paso sobre la moqueta.
Así, cuando de repente le toca asumir el peso de llevar un país, no sabe qué hacer con ello, y en lugar de gobernar nos lanza una ocurrencia tras otra que ha conseguido llevarnos a un desprestigio tal, que ríase usted de la leyenda negra que nos ha perseguido durante 4 siglos, y que desde tiempos de González, y más aún de Aznar, habíamos logrado casi desterrar, y parecer una nación pujante y moderna.
Ahora, eso sí, somos "mu modelnos", pues nos apuntamos a cualquier gilipollez de la ultra-mega-vanguardia: matrimonios homosexuales, aborto sin límite, paridades absurdas, lenguaje metrosexual y chorradas varias, por lo que hemos pasado a ser otra vez el culo "d’Uropa", y nuestro Presidente un bufón de corto recorrido al nadie tiene en cuenta, y solo le llaman para decirle que tiene mal los deberes, y que como no se ponga las pilas y apruebe los exámenes que quedan le mandan a septiembre con todos nosotros detrás (ahora me explico yo porque ha quitado los exámenes de septiembre a nuestros adolescentes poco aplicados).
Por lo tanto: el 'futin' no mata. Lo que mata es la ineptitud, y sino dígaselo usted a 5 millones de parados.
Sonsoles: ¡llévatelo a casa!
|
|
[1-5] |
|
|
|
|