La peor semana de Ruiz Gallardón ha culminado con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia sobre las multas. Los jueces anulan la desproporcionada subida de las sanciones que se aplicó hacie cuatro años, intolerable desde el punto de vista de los contribuyentes pero comprensible y defendible por el gobierno de la ciudad. Ahora cada cual queda en su sitio y se van a presentar cientos de miles de recursos que colapsarán la burocracia municipal impidiendo que se cobre una sola multa impuesta al amparo de aquella modificación de la normativa sobre circulación. Para el alcalde capitalino, este palo llega coincidiendo con la apoteosis del rechazo ciudadano a su tasa de basuras, un abuso inadmisible hacia las familias y los comerciantes, y pocos días después de quedarse con la miel del Bella Center en los labios tras haber llegado a una improbable final frente a la ciudad a la que todo el mundo daba como gran favorita para los anhelados Juegos. El regidor lleva siete días acíagos.
Pero su situación al hilo de su voracidad recaudatoria sirve para denunciar algo que en esta página hemos repetido en varias ocasiones: es inadmisible que en los tiempos de supervivencia que corren, con las empresas cerrando o subsistiendo sin poder pagar a sus empleados, con el agua al cuello de no poder pagar facturas y recibos, las administraciones no cedan en su acoso económico a los madrileños. Las administraciones, en plural y sin excepciones. El Estado subiendo los impuestos al consumo que asfixian a todos los hogares (menos a los poderosos, no se confundan), la Comunidad de Madrid aumentando absurdas inspecciones en PYMES y publicitando planes de ayuda a las empresas cuya liquidez no llega nunca, y los ayuntamientos incrementando sanciones, subiendo tasas y precios, y machacando fiscalmente a todo el que quiere salir adelante. Esta es la realidad, por mucho que se nos diga lo contrario.
Por el fondo Esperanza Aguirre ha intentado que los tres diputados autonómicos implicados en la trama Gürtel decuelvan el acta. Pero desde aquella sentencia del caso Alonso Puerta que sentó doctrina, el escaño es de la persona, y no del partido político bajo cuyas siglas se presenta. El atolladero político para la presidenta es de considerable magnitud, porque pese a no ver peligrar su mayoría absoluta en la cámara de Vallecas, no podrá evitar que se le recuerde que comenzó la legislatura con tres diputados más en su grupo de los que la van a terminar.
Por la forma Lo peor de la expresión indeseable del líder sindicalista de UGT-Madrid no es lo que implica sobre su dudosa educación y sobre su forma de hacer política. Escuchada por la radio o vista en televisión, la frase que Martínez le dedicó al Gobernador del Banco de España no pasa de ser un exabrupto digno de gañanes venidos a más en el ardor de un mítin "por el trabajo decente", un curioso lema elegido, se supone, para despreciar la indecencia de los que no trabajan como los sindicatos indican. No, lo peor no es eso, con ser repugnante. Ni tampoco lo es que este dirigente coleccione una larga lista de improperios parecidos. Lo peor es el aroma que destila a matonismo del siglo XXI: Fernández Ordóñez, nombrado por un gobierno socialista, no puede decir lo que crea conveniente sobre el mercado de trabajo, tiene que plegarse a lo que ordenen el ejecutivo y su sindicato de cabecera. Esa es la firma de los que imponen una ley del silencio para seguir en su pesebre al abrigo del poder.
Se hablará de... A la primera derrota surgieron las dudas. ¡Y todavía hay quienes se hacen cruces de que se pidan explicaciones por perder en Sevilla! El Real Madrid 2009-10 tiene bastante disminuido el derecho a perder, por la sencilla razón de que el desembolso realizado y el estilo desplegado en la operación veraniega no lo permiten. Hay quien habrá pensado que al fútbol se gana sólo con el talonario y con la protección sonrojante de los medios de comunicación, sin excepciones. Pero está muy equivocado, como va a demostrar una temporada en la que no ganar cinco de cinco títulos será un fracaso sin paliativos.
|