No doy crédito a la tropa que gasta mi partido. Yo también empotré un coche de joven, pero no era un Infinity ni mucho menos. Me quedaron marcas en la cara de esas que no te hacen más interesante pero tampoco te estropean del todo. Estos mozalbetes van a lo grande, y mientras yo todavía me acordaba del temario de registrador de la propiedad Costa iba en pantalón corto. A su edad, yo no podía dimitir de secretario general de nada pero ya despuntaba.
Este fin de semana cuando llamé a Valencia me dijeron que Camps no se podía poner, pero conseguí sortear las barreras diciendo que no iba en plan amiguito del alma. No, Camps, lo nuestro no es muy bonito. Lo nuestro es feo de narices, porque hay una peste a chorizo que alcanza hasta Motilla del Palancar y amenaza con hacerme a la barbacoa en Madrid. Me quieren llevar bien cocido al congreso en el que Esperanza Aguirre me tire a la lona de una vez por todas, pero temo de momento más a la gota fría, o malaya, que me caiga en el camocho por culpa de los medios de comunicación, Fiscalía mediante.
No se ha filtrado tanto ni tan feo de los terroristas de ETA ni de los militronchos del 23-F. Pero nuestros pecados se han retransmitido en directo mientras el niñito este corría con su cochazo por el mundo mundial. Cuando se largó a hacer el camino de Santiago pensé que Camps se habría bebido su líquido de frenos: hubiese sido claramente un ‘se te vas tú me voy yo'. Pero han aparecido los dos vivitos y sonriendo a la valenciana, jugando a paella en cuanto me doy la vuelta. Y eso sí que no. Me levanto de la siesta y le digo a la secre: “Cospe, que parezca un accidente o un Aznarato".
Y ya está el niño llorando sin juguete. En cuanto saquen otra marca de rolex seguro que se le pasa.o en el Gobierno. Claro que el tío se ha propuesto llevar a cabo el desarme nuclear y yo ni siquiera he logrado desarmar Garoña. Bueno, otra vez será. No es plan de invadir Perejil por esto. |