Que la política y el periodismo incurren en sonoros ejercicios de cinismo es algo que nadie niega y a nadie sorprende a estas alturas, y los últimos días dejan dos ejemplos de libro: el mismo grupo de comunicación que intenta salvar las vergüenzas políticas de algunos echando la culpa "a los mercados financieros", se sirve de un ilustre representante de éstos para salir adelante, aunque sea a costa de entregarle la mayoría de la propiedad.
Y, en la misma medida, especula -con todo el derecho del mundo- con el 'partido del siglo' para sacarle la máxima rentabilidad: no basta ni con ser abonado ni con estar dispuesto a pasar por taquilla para la ocasión; además hay que suscribirse todo un año a una canal de fútbol ad hoc para poder disfrutar del Barça-Madrid. Como diría el clásico, "toma geroma, pastillas de goma".

Pero detengámonos en el primer párrafo, para recrearnos un poco en la esencia del nuevo dueño de Prisa, a quien por lo demás no le quedaba más remedio que buscar socios para salir adelante: sus deudas son inmensas y entre ellas, por cierto, hay una de 500 millones de euros que corre como la pólvora en los despachos de Cajamadrid.
Cuando la otra opción es morir, y cuando lo que está en juego es la supervivencia de una gran empresa española con miles de trabajadores, no hay nada que criticar ni objetar, sino todo lo contrario: olé a Cebrián, olé a los Polanco y a callar quienes se quejan porque o lo hacen por estupidez o lo hacen por mala baba.
Pero sí algo que contar, para cuando desde esa misma corporación se haga demagogia al respecto de los 'tiburones'. Porque el más escualo de todos ellos, o al menos uno de los más cualificados, es Liberty Acquisition Holdings Corporation, primer accionista del holding.

"El dinero nunca duerme": algo más que una simple película
¿Les suenan términos como hedge fundge? ¿O sociedad instrumental? ¿O Wall Street? ¿ O gestoras alternativas? Sí, son la esencia de la jerga financiera, pero también los ingredientes del primer accionista de Prisa, una herramienta de herramientas creada en 2007 que reúne a la crême de la crême del ghota financiero de Washington: fondos de inversiones, banca privada y todo eso a lo que se señala -con no poca razón- como responsable de la crisis se sienta ahora en los mandos del buque informativo en español.
Son los mismos que compran un día aseguradoras en el Reino Unido y al día siguiente sociedades tecnológicas en la India: su producto es el dinero; todo lo demás es un medio cuyo único fin es engordar la cifra de negocio. Y aunque ahora se venda que el mando estará en los socios fundadores, con Juan Luis Cebrián a la cabeza, ¿alguien cree que el dueño, de cualquier cosa, estará para palmear a un socio menor o palmar dinero cuando toque?
Malos tiempos para la lírica, pero buenos para los especuladores: como siempre, todo cambia para que todo siga igual. El Gatopardo sigue siendo la mascota de compañía entre los poderosos. ¿Verdad Cebri? |