Manuel Machado29 Agosto 1874 Sevilla - 19 enero 1947 Madrid
“El príncipe
Siete soles forman
el solio del príncipe
de los siete soles.
Su cetro de oro
es un haz de llamas
de mil arreboles.
Su rostro, que nadie
miró porque ciega,
las nubes esconden.
Su imperio, los mundos,
Él todo lo puede,
todo lo conoce...
Y en sus ojos, cuyo
mirar mata, brillan
¡todos los dolores!”
Uno no puede tomarse en serio a políticos que se comportan como personajes de “Amanece que no es poco”. Todos quieren cambiar su papel para seguir en escena.
Aún agonizante el príncipe, los aspirantes se disputan la corona con remilgos tan cortos, que dejan al descubierto las ambiciones. Comienza la música y se mueven las sillas. Alguno, hasta se hace injertos para que le luzca el pelo y dé una imagen más joven acorde a la progresía, otros optan por retocarse la barba poniéndolas a remojo.
El tiempo nos ha desvelado las capacidades de Rubalcaba para asesorar a los príncipes, con eficacia poco discutida. La tendencia exhibicionista de Bono, su ambición descarada, no es capaz de eclipsar la sobria elegancia de Chacón. Mientras tanto, el príncipe agoniza bajo el peso de todos los errores de la patria y algunos del extranjero.
Esto no es serio.
Cada uno debemos cargar con la porción de responsabilidad de la situación que hemos creado. Suena a cobardía descargar las iras sobre un chivo expiatorio.Tan cierto es que ha cometido errores muy graves desde antes de entrar en el gobierno, como que una persona sola es incapaz de llevar a un país a la ruina. Ruina de una grandeza ficticia. ¿Quién se inventó el cuento de TODOS RICOS Y BELLOS?
Tal vez uno de los errores fue creerse el cuento, sin mirar bien lo que había en las faltriqueras de la patria.
José Luis Rodríguez Zapatero es nuestro presidente, en mi humilde opinión, merece un mínimo de respeto. Tampoco es cuestión, terminada la primera década del siglo XXI, de fabricar tinajas para que los gobernantes fracasados en sus ínsulas, al menos, den cuerpo al vino en su fermentación.
La mayoría de los ciudadanos comenzábamos a notar la crisis cuando fue elegido, preferimos creer en el salvador risueño. Ahora que le hemos avinagrado el rostro a fuerza de reproches, salen de las bambalinasnuevos aspirantes a escena para oír y medir como suenan los aplausos.
Si no fuera porque la bajada de telón supone la oscuridad, la situación podría resultar divertida.
Si Zapatero necesita ser sucedido, el sucesor ha de surgir de un congreso, por votación. El resto sería compadreo incomprensible para la mayoría de los socialistas. Y, si Zapatero necesita ser sustituido, todo su equipo también. Incluidos Bono y Rubalcaba.
Y la oposición de perfil, con sus bastones de ébano entre los radios de las ruedas… … …los poderes periféricos barriendo para casa… … … los lamentos hondos de los descamisados y soñadores suenan a músicas celestiales… … ...
… … … menos mal que llega la navidad.
Cuentan que, por estas épocas, nacen salvadores, tocan loterías con sus salvaciones y…
… se descubre lo saludable que está uno, tras mirar los números de lotería.
Uno de la muga |