XAVIER COLÁS
Digo yo que, a modo de turno de oficio, hay que escribir sobre la mafia española: ETA. No tiene el encanto de la italiana, ni la crueldad y virulencia de la rusa. Le falta la vistosidad de la japonesa y ni por asomo logra la fotogenia de la mafia americana. Como país no hemos llegado muy lejos, pero tenemos democracia y mafia al mismo tiempo. Eso es que hemos entrado en la modernidad. Pero la modernidad es una reliquia, ya no va a ninguna parte. En la postmodernidad víctimas y victimarios son de distantes confines del mundo. Las guerras preventivas convierten a civiles pastunes en daños colaterales de la sed de venganza del Tío Sam, que a su vez ha sido golpeado a traición por los saudíes. Y así, ojo por ojo, pero siempre es el ojo equivocado. La muerte cabalga como el caballo del ajedrez. ETA no ha conseguido nada en las últimas décadas: sólo dinero. La gente no busca problemas, pero el separatismo armado busca contribuyentes. Un impuesto revolucionario, quién lo pillara. Sólo la SGAE ha conseguido saborear esas mieles: puñetazo en la mesa y el cazo listo para cobrar.
En Euskadi ya casi no se mata, pero se cobra de lo lindo. El mapa del tiempo ha sido una fantasía durante años: ojo, vascos, que nieva en el sur de Francia y en Navarra. Y yo con ganas de saber el tiempo que hará a mis vecinos de la isla de Reunión. ETA da asco y pena. Son el Ku Klux Klan con boina, una mezcla entre Hitler y Marianico el Corto: te mato si hueles a otra cuadra pero antes te cuento un cuento del puebliño. En otros países hay genocidas de dientes sudorosos, las tribus se comen las unas a las otras y los aviadores se inmolan contra los portaaviones enemigos. Aquí tenemos a tipos con chandal y greñas que dicen venir de la aldea de Asterix, aunque luego los pillas en el videoclub con dos pelis de Chiquito de la Calzada.
 
Encuentre las diferencias
Dicen que no matarán. Pero si no matan no hay miedo, y si no hay miedo no cobran. Así que matarán. Prefieren la cárcel a currar. Son españoles de los de antes.
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