Miguel Hernández(Orihuela1910 - Alicante1942)
El herido
II “Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas. Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo. Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.”
La orilla sur del mediterráneo clama libertades. Los tiranos de mano férrea, no pueden contener la voluntad de los pueblos que desean democracias. Por millares se congregan en las plazas voz en grito, para pedir el fin de los regímenes opresores y corruptos. Algunos prefieren morir a seguir sometidos y sin futuro. Algunos están dispuestos a matar para seguir manteniendo sus privilegios. La sangre ha regado las calles de varias ciudades.
Las ansias de libertad y justicia crecen y avanzan más veloces que los vientos sobre las dunas del Sahara. Sus gobernantes frenados por sus vecinos, casi la totalidad del globo, se contienen a la hora de lanzar a los ejércitos sobre las masas. Quien osa hacerlo, corre el riesgo de que se le vuelvan los cañones, contra él.
Crecen los temores frente a la cultura del islam y los fundamentalismos religiosos. Estamos en momentos históricos importantes. Ha comenzado una nueva era en el globo. Comienza a consolidarse la globalización. Las comunicaciones están acrecentando el espíritu crítico de los individuos y de los pueblos al facilitar la libre circulación de pensamientos y hechos, de forma instantánea.
La globalización trajo consigo una crisis económica que destapó todas nuestras incongruencias sociales y personales. Como en los terremotos, cayeron los castillos de naipes de la especulación.
Consecuencias de la globalización son también los movimientos populares. Las hegemonías mundiales se mueven, China apuntala las economías occidentales, a todos nos conviene una paz duradera, paz que solo es posible con una justicia social globalizada y, afortunadamente, parece ser que en ello andamos, a trompicones.
La era de la revolución industrial queda eclipsada por la era de las revoluciones en energías(producciones - consumo) y comunicaciones.
Uno de la muga |