Otra pasada de Mourinho. La enésima, y esta vez, contra la prensa. Más exactamente, contra Ladislao Moñino, un magnífico periodista, de esos de toda la vida que pregunta para saber, y cuenta las cosas tal y como las ve, y su criterio, desde luego, es más que atinado casi siempre… Pero, ¡oh, error!, no coincidía con el del nuevo “AMO MADRIDISTA”, y éste le repelió con esa sinceridad (=”su sinceridad”) que llevada al extremo -él la lleva mucho más allá- en una forma de mala educación y prepotencia insufrible.
No es una cuestión corporativista, -creedme-, y aquí ha quedado dicho. Se entiende todo, menos la descalificación y/o el insulto. Y Mou, el otro día, siguió con sus salidas de tono contra Pellegrini, el Málaga Club de Fútbol, y todo lo que se movía. Mala tarde la de Mou. Una más. Y ahí es dónde, evidentemente, hay un serio problema, y es que el entrenador empieza a hacer costumbre de la polémica, que siempre le ha acompañado a él, -pero no al Mejor Club del Siglo XX-, y lo peor, es que en un noventa por ciento o más, le deja a él, mal, muy mal, y encima arrastra al Club hasta el fango.
Se hace muy difícil hablar de fútbol, del juego, cuando está Mourinho por medio. Curioso, que el nombrado por la FIFA, recientemente, Mejor Entrenador del Mundo, hable tan poco de fútbol. Incluso, diría más: ¡¡¡QUÉ POCO SE NOTA SU MANO EN EL EQUIPO!!! ¡¡¡POQUÍSIMO!!! Yo creo que desde ahí, arranca este show que cada vez tiene menos gracia, aunque algunos sigan empeñados en reírsela y darle con la manita en la espalda a modo de aprobación y resumiendo aquello de “¡tú, dales caña!”… Y yo pregunto: “¿a quién hay que darle caña?”.
¿Al periodismo? ¿Por qué? ¿Tal vez porque muchos no hacen suficientemente de “amarillistas pelotas” y queremos más? ¿Al Barca? ¿Por qué? ¿Tal vez porque, ahora, se han convertido ellos en la referencia institucional y de buen juego que siempre fue el Real Madrid, y todos sus empleados? ¿A los árbitros? ¿Por qué? ¿Tal vez, porque se equivocan como humanos que son…?... Y así, podríamos seguir preguntándonos un montón de obviedades que parece tienen que ver con el fútbol, pero no son –en esencia- fútbol…
… Porque si esas mismas preguntas se las personalizáramos a Mou, éste no saldría bien parado. Si alguien se ha permitido malos modos con sus propios jugadores, ha sido él (Pedro León, Canales, Sergio Ramos, Albiol con lo del “equipo con Pepe”…). Por lo tanto, las posibles críticas del periodismo, legítimas por otra parte, no deberían ser un elemento de tensión para el portugués. De hecho, no lo son. Sólo le genera estrés que no estés de acuerdo con sus campañas mediáticas, -con las suyas de él-, no que no cuides suficientemente a sus futbolistas…
¿Contra el Barça? Allá dónde va, primero, ilusiona; segundo, demuestra una grandeza institucional fuera de toda duda con fair play; y tercero, lo más importante, gana con espectáculo jamás nunca visto en el planeta fútbol mundial. Ante eso, el Madrid, en los últimos tres años, con y sin Mourinho, ha hecho un esfuerzo encomiable, sobresaliente, pero insuficiente para destronar al mejor. El himno madridista lo dice en su letra: “…cuando pierde da la mano, sin envidia ni rencores”. El Madrid hace todo lo que puede y más, pero hay uno mejor, y en lugar de reconocer eso, y luchar para cambiarlo, se empecina en ir montando “pollos por toda España” (contra Gijón, Pamplona, La Coruña, -por supuesto- Barcelona, Villarreal, -ahora- Málaga… e incluso, fuera de nuestras fronteras, Milán).
¿Contra los árbitros? Cuando Mourinho se ha jactado de intentar sacar ventajas administrativas del reglamento televisadas a todo el mundo con las autoexpulsiones de Xabi Alonso y Sergio Ramos, y el papelón de Iker con Dudek… ¿Cómo el entrenador del Real Madrid puede permitirse ese comportamiento y encima presionar a los árbitros con supuestas “aviesas intenciones”? ¡¡¡Pero hasta dónde vamos a llegar y hasta dónde se le va a consentir a este hombre!!! Frente al Málaga, como ha hecho antes, por ejemplo, se equivocó gestionando horriblemente el reparto de minutos, y Cristiano, se lesionó…. Si por protestar, hasta echa la culpa a los horarios… Como dijo el genial Roberto Palomar, el otro día: “que no hable de diferentes horarios y tratamiento con el Barcelona, porque el único día que jugaron a la misma hora, le metieron cinco”… ¡¡¡Si es que ya es de chiste!!!
Y, al final, lo que queda, en efecto, es la apariencia de un montón de excusas impropias de un club como el Real Madrid, y su entrenador que cuando no tiene a su megaestrella en estado de gracia (Cristiano) su mano futbolera queda muy diluida. Yo esperaba más de Mou en el Madrid. Tener a Cristiano u Ozil, y que se la jueguen todas ellos dos, es muy fácil. Y hablar de fortaleza defensiva, teniendo al mejor portero del mundo, también. Pero no veo por ninguna parte ninguna “ingenieria especial” en los balones parados, en la creación del centro del campo, en las variantes defensivas, en el estado físico de los futbolistas. No, no veo nada de eso.
Sólo me llega la imagen de un José Mourinho como ejemplo más claro de una especie de frustración que evidencia que en el fútbol con ganar no es suficiente. Incluso, sus “mourinhólogos” o “interpretadores/aduladores de sus acciones y pensamientos” -muchos de ellos instalados en la pleitesía-, se ven en apuros para defender el “gran trabajo de Mourinho”. Los jugadores, lo dicen porque va en el sueldo. Los otros, por agradar y dar vidilla a esa nueva especie de periodismo que se ha dado en llamar “infotainment” (mezclando los anglicismos “information” y “entertainment”, es decir, información y entretenimiento), y que da grima verlo y escucharlo, por el proceso increíble pero cierto de “belenestebanización” de la prensa deportiva.
Si hacer realidad este nuevo género en los medios de comunicación, es a costa de reír las pasadas de la gente, sus faltas de prudencia y respeto, y loar su mega ego, por muy entrenador mediático que se sea, nos estamos adentrando en un camino peligroso de “faltar a la verdad” y al verdadero espíritu de crítica que, en privado si reconocen, pero en público, incluso, niegan con violencia tabernaria. Eso si que es ser un hipócrita, que según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es: “Aquel que actúa con hipocresía”, y la hipocresía es: “fingimiento del verdadero pensamiento, sentimiento o idea”.
Esa actitud sí es de hipócritas, y mencionarlo no es insultar, sino constatar una cruda realidad… Claro que Mourinho, a éstos, -seguro-, no les llamará lo que si hizo con Moñino. Pues que sepa el portugués, que éstos mismos, serán los que bajen el dedo cuando haya que echarle.
EGC. 4.marzo.2011
P.D. Somos hechos y no sólo palabras. Rafa Nadal ha demostrado suficientemente su grandeza dentro y fuera de las pistas con las dos cosas. Con sus gestas y con sus gestos. Con sus palabras y sus silencios… pero lo del otro día con la bromita de la radio de Bélgica, despertándole al amanecer, además, ha enseñado que lo suyo no es impostura, sino una forma de ser maravillosa heredada desde la cuna y cuidada con la educación. Éste si es el modelo que queremos para nuestros jóvenes. |