Paradoja del enfermo. Puede haber dos diagnósticos, o seis, pero sólo una enfermedad. La campaña electoral invierte el proceso: se buscan seis enfermedades y se apunta algún placebo. La sanidad pública, por ejemplo: todo el mundo sabe que, siendo de las mejores, es muy mejorable. Pero conoce también su inmenso coste y la posibilidad de que no sea sostenible si se abusa o simplemente no se gestiona teniendo en cuenta la deficiente relación entre los recursos, los usuarios y las costumbres. El PSOE prefiere asustar que proponer, y con ello ayuda como nadie a la sanidad privada: hablando tan mal de la pública, los seguros médicos pueden vivir grandes días de gloria. Y frente a tanto brochazo, el PP se ahorra explicaciones que sí debiera dar si las preguntas no fueran meros alaridos.
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Paradoja de Mandela. Si existen dudas sobre cómo percibe la élite política al común de los ciudadanos, las elecciones siempre las despejan. Uno se compara sin pudor con Mandela y se hace pasar por ‘Invictus’, aunque mejor estaría Callao, con un poco de sentidiño. Otra compara a Rubalcaba con Troitiño y deja aroma a regüeldo de chorizo, tan pancha. Y uno más busca yernos de Aznar a quien insultar por ser amigo de la misma persona a la que él ha vendido bombas. Here comes the sun, que diría el beatle espiritual.
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Paradoja del futbolero. Quienes buscan argumentos para desautorizar a Camps, se vuelven locos para exonerar a Chaves. Y viceversa. Algún día ganará las elecciones aquél que utilice el sentido común, la mejor ideología posible y la menos manoseada. Con el menos común de los sentidos cualquiera podría escandalizarse con ambos presidentes, avergonzarse de las mentiras del Faisán, pedirle al PP que no juegue con el fuego del terror o exigirle a la clase política que recorte su aparato antes que apretar más el cinturón al respetable. El cainismo de las grandes siglas ha contaminado definitivamente a la población, que se comporta con hinchas: unos del Real Madrid, otros del Barça, pero nadie del fútbol.
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Paradoja del racimo. El Gobierno reprocha los mimos de Aznar a Gadafi, pero antes le vendió bombas de racimo, con uva venenosa. Preguntada Carmen Chacón por el asunto, un sonoro silencio. La moraleja hace ruido pero es bien cristalina: la diferencia entre una guerra y un crimen es estar o no en el Gobierno, y cualquier dictador puede lograr décadas de complicidad si pasa por taquilla. A esto le llaman geopolítica, aunque en la calle es más conocida por desvergüenza y no tiene colores ni siglas: es transversal, como el dinero.
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Paradoja del aeropuerto. Islandia ha decidido no salvar ni a sus bancos ni a sus políticos y no parece que se haya hundido nada. Por evitar el hundimiento general que comportaría no atender a este sector, según casi todos los especialistas y todos los políticos, ya estamos hundidos. Tal vez convendría probar a ver si de verdad es tan grave no rescatar a esa Caja morosa, gobernada por un político, que hizo un aeropuerto en Ciudad Real mientras la A-2sigue con dos carriles, casi.
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Sin saberlo, repiten la Parábola del Palacio de Borges, aquella en que un poeta roba su templo a un emperador al describirlo con sus versos. Pero es una versión sin rima, con faltas de ortografía, como una sinalefa con la pedorreta.
Le comento yo una paradoja más.
Esta Semana Santa, he andado por La Rioja, me atrevo a darle tres recomendaciones si va por allí en función de sus circustancias y luego la paradoja.
Con niños: la ruta de los tres yacimientos de icnitas de Enciso y su centro paleontológico.
Sin niños: la calle Laurel y San Juan, no le cuento lo que se va a encontrar "..."
En ambos casos y va la paradoja: San Millán de la Cogolla y sus monasterios de Suso y Yuso, como sabrá se le considera "la cuna del Castellano" (también del vasco), por ser el primer lugar dónde se encuentra documentación escrita con frases completas con sentido, la paradoja es que se puede encontrar una placa metálica que determina la ruta del castellano y como no puede ser de otra manera se hace mención expresa a Alcalá de Henares.
Lástima que nuestros políticos (y en el mismo sentido que apunta Pedro) no estén a la altura de lo que nuestra ciudad supone fuera de ella.
paradoja del enfermo: los costes sanitarios son muchos con 1, 2 o 20 diagnosticos pero de un derecho básico del ser humano sanotes politicos hacen negocio.
paradoja de mandela: excesivo tufillo político tiene el texto.
paradoja del aeropuerto. aplausos. los politicos banqueros son la peste negra del siglo XXI
Señor Director.
Ayer tuve en mis manos el librito publicitario de El Encín Golf. Esta nueva infraestructura traería enorme prestigio a Alcalá y divulgaría por los cuatro puntos cardinales el nombre de nuestra insigne ciudad, así como cientos de empleos hasta el punto de convertirse en el motor económico de la ciudad en tanto que el tejido industrial queda reducido a la nada. Bien, en dicho librito no aparace, en ningún momento, que el campo de golf está en la Ciudad de Alcalá de Henares y, ni mucho menos, parece motivo de interés estratégico el que la dicha ciudad sea Patrimonio de la Humanidad. En 3 o 4 momentos sólo se indica que el campo está en la Comunidad de Madrid.
¿Esta es la presión de Bartolomé González por la promoción de la ciudad?
Esa misma regla de tres que el Expresi Aznar propone que se le sea aplicada a día de hoy al amigüito de Occidente el libio Gadeffito extrapolada con efectos retroactivos al siglo XX y a lo doméstico debió de ser la que se aplicó a Pieldetoro y a nuestro doméstico dictador. Paco el de El Ferrol, como todos sabemos, tuvo a la población pieltoreña, igualico que Gadaffito a la libia, a pan y agua de libertades y derechos y bajo el amparo exclusivo de la aplicación de la Ley de vagos y maleantes cuando no en un Estado de Excepción. El buen trato que el dictador pieltoreño dedicaba a sus compatriotas al parecer no ablando suficientemente el corazón del Occidente democrático, y así, ocurrió lo que ocurrió. Se hicieron el longui. Y España fue Rumania durante cuarenta largos años y no pudimos dedicarnos a otra cosa que no fuera oír y ver un muñeco bajito y feo en la radio y en blanco y negro en televisión. Al que el tío José en paz descanse, dedicaba sus mejores adjetivos adjudicativos de orden blasfémico antes y después de oir Radio Nacional de España Libre Estación Pirenaica. ¿ Por qué Occidente permitió que España fuese Libia durante cuarenta años?. Quizás, el vendedor de las reliquias norteamericanas sobrantes de material bélico en guerra de Corea al paupérrimo Ejercito español de entonces, el Presidente de EEUU D. Eisenhauer en su tumba tenga la argumentación a la pregunta y la consiguiente respuesta. A buen seguro que argumentación y respuesta, mediante sesión nocturna de güija, le fueron transmitidas a D. José María antes de sacar la cimitarra en su conferencia en la Columbia University.
Vayamos un poco más lejos y realicemos un ejercicio de ciencia-ficción con máquina del tiempo incluida. Retrotraigámonos al tiempo gris con D. Franco coleando y en blanco y negro. ¿ Pediría el Sr. Aznar para nuestro dictador el rejón de muerte – bueno, es un eufemismo, juicio en el Tribunal de Derechos Humanos de La Haya por Crímenes contra la Humanidad- o por el contrario solicitaría el perdón y la devolución a los corrales por la buena faena y servicios prestados a Occidente como solicita para su amigo Muamar?. Vaya peliculita, interesante, eh?....
Ay... la geopolítica, la geopolítica. Ay... los intereses, los intereses. Ay... Occidente, Occidente. Ay... la mentira, la mentira. Ay... Ayayay....Como que cuarenta años no son nada. Y unos huevos.... que se lo pregunten a nuestros abuelos, padres y tíos. Nuestros los libios.